18 de febrero 2003 - 00:00
Sierras que desafían la llanura
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Su crecimiento fue evidente a comienzos del siglo pasado, con la llegada del ferrocarril, y en 1912 el lugar comenzó a ser conocido simplemente como Sierra de la Ventana. Actualmente, la ciudad tiene unos 1.600 habitantes, anfitriones de los miles de turistas que llegan buscando sosiego y aire puro. Entre los atractivos turísticos se destaca el Parque Provincial Ernesto Tornquist, un espacio de 6.400 hectáreas creado en 1937, que tiene una sala de interpretación ecológica, con muestras de fauna y flora, y una reserva de pastizales serranos, además de cactus, helechos, líquenes, musgos, claveles del aire y orquídeas.
También aleros rocosos como el Corpus Christi, con pinturas rupestres monocromáticas y de trazos rectos, mensajes que se cree fueron dejados allí por grupos nómades pretehuelches del siglo VII, que eran quienes dominaban esa comarca en tiempos remotos.
Allí la excursión ineludible es ascender al Cerro de la Ventana -declarado Monumento Natural en 1959-, que se realiza sin problemas a través de un sendero autoguiado de diez estaciones.
El macizo tiene 1.134 metros de altura y en una de sus cimas muestra una curiosa conformación en forma de hueco, de cinco metros de ancho por ocho de alto y diez de profundidad.
Este imponente mirador de piedra fue en un principio la entrada de una cueva que se desmoronó con los plegamientos. De esa caverna sólo quedó la enigmática estructura rocosa de la entrada. Y por allí es frecuente avistar ciervos, antílopes y cabras salvajes.
También es interesante visitar la Garganta del Diablo, una formación de paredones cortados a pico en el faldeo oeste del Cerro de la Ventana, donde se forma una caída de agua de quince metros de altura. Un lugar de gran belleza panorámica que es un verdadero pozo rodeado de montañas.
En este sosegado paisaje, las actividades del turismo de aventura que se practican van desde las simples cabalgatas -con guías que enseñan a reconocer plantas endémicas y medicinales- hasta emocionantes escaladas en rapel por las afiladas paredes de los cerros.
El aladeltismo encuentra en Sierra de la Ventana magníficas plataformas de lanzamiento y vientos que ayudan a los deportistas a elevarse sobre los cordones montañosos. También los ríos son una tentación para animarse a los rafting y dejar fluir la adrenalina. En los últimos años, el desarrollo y el auge de un deporte, el golf, convirtieron estas serranías en lugar preferido de los fanáticos de esta práctica.




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