5 de febrero 2003 - 00:00

Tamales, para ser pregonados

Sin ánimos de confrontar en tan difícil arena, Sabores Regionales presenta una posible receta, una de las tantas que se conocen en América latina con antecedentes previos a la llegada del hombre blanco al Nuevo Continente.«¡Tamales, ricos tamales, soy tamalero!» Ese debiera ser el grito de guerra de quien se introduzca, a partir de ahora, en la preparación de esta delicia. Allá por 1810 no se escuchaban en las calles las voces de «¡Panchos, calentitos los panchos!» ni «¡Palito, bombón, helado!».
A
1 kilogramo de masa de maíz deben agregarse 4 tazas de agua, lo cual es necesario mezclar hasta que el producto quede homogéneo. Para darle sabor se agrega una mezcla de comino, pimienta, sal y una cucharada de aceite. Por otro lado, hay que sacarle filo al cuchillo y picar abundante zanahoria, papa y cebolla en rebanadas finas.
Y, por último, en un plato hondo colocar hojas de plátano cortadas a manera de rectángulo.
Sobre esa verde plataforma se añade una
pieza de carne de cerdo, una pieza de pollo, rebanadas de papa, zanahoria, cebolla, arvejas y 2 cucharadas de la masa de maíz. Las hojas deben cerrarse cuidadosamente y amarrarse con hilo. Se cocina en una olla grande con abundante agua hirviendo durante dos horas.

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