6 de septiembre 2004 - 00:00

También Mendoza cayó en default

El Ejecutivo mendocino incluso desechó una alternativa a la que sí había apelado en anteriores oportunidades. «Ni siquiera usaremos la prórroga de 30 días que está en el contrato», había anticipado el ministro de Hacienda, Alejandro Gallego. El funcionario tomó la determinación de que la provincia caiga por primera vez en default por consejo de la banca asesora JP Morgan, en respuesta al rechazo de los acreedores a la propuesta oficial de reestructuración de los u$s 250 millones colocado en 1997 en bonos Aconcagua, para cubrir deudas del liquidado Banco de Mendoza.La estrategia del Ejecutivo es que el no pago de los intereses sea una fuerte señal para los tenedores que dudan en aceptar sus nuevas condiciones, que incluyen una baja en la tasa de interés de 10% a 5,5% anual, y un estiramiento del plazo de pago del capital de 2007 a 2018. A diferencia de la propuesta que presentaron el gobierno nacional y la mayoría de las provincias en default que renegociaron su deuda, la oferta de Cobos y su gabinete no incluye ninguna quita de capital.
La actual propuesta traslada el vencimiento de intereses, que en el viejo bono opera al 20 de octubre, día en que la provincia sólo les pagará a quienes hayan aceptado la oferta de renegociación. Los que adhieran antes del 15 de setiembre recibirán 100% de los intereses, pero los que lo hagan hasta el 15 de octubre cobrarán sólo 50%.
En rechazo a la propuesta mendocina, según trascendió, un grupo de 50 tenedores estadounidenses y europeos del bono Aconcagua pidió al Bank of New York
-administrador fiduciario de la emisión original del bono Aconcagua-
que declare oficialmente a Mendoza en default por el incumplimiento. El argumento es que no están satisfechos con la oferta mendocina, porque a su juicio «la provincia puede pagar más que la Nación».
Los pagos de intereses y capital del bono Aconcagua fueron cubiertos puntualmente por el ex gobernador radical Roberto Iglesias, incluso tras la crisis financiera de 2001, que desencadenó cesaciones de pagos en la mayoría de las provincias del país. Pero su sucesor Cobos cambió el rumbo y lanzó este año una propuesta de reestructuración, apostando a que la provincia podría reducir fuertemente sus pasivos negociando tasas y plazos.

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