11 de abril 2003 - 00:00

Tres candidatos buscan deplazar a cuestionado Miranda del poder

Esta semana se presentó en sociedad la postulación de Ricardo Bussi, secundado por Roberto Lix Klett como vice, al frente de la lista de Fuerza Republicana (FR), partido del que acaba de alejarse entre mutuas y graves acusaciones el senador Pablo Walter, que se pasó a Recrear, el partido de Ricardo López Murphy. Pero la verdadera novedad en Tucumán es el salto hacia la arena política que realizó el hasta ayer fiscal anticorrupción Esteban Jerez, el enemigo más temido por Miranda, que buscará ahora cubrir el cargo de gobernador provincial representando a una coalición de partidos que se llamará Unión por Tucumán -que hoy abrirá una sede- encabezada por los diputados Ricardo Falú y José Vitar, junto a organizaciones civiles, la UCR y Recrear (la vigencia de la ley de lemas en Tucumán permitirá que los partidos «cuelen» el resto de sus candidatos bajo la boleta de Jerez.Hace meses se sabe que el sello del PJ estará en manos del duhaldista José Alperovich como candidato a gobernador y el menemista Fernando Juri como vice.
Esta dupla se encaminaba en los papeles a un triunfo bastante cómodo. Las encuestas la ubicaban al menos diez puntos arriba en intensión de voto del FR. Sin embargo,
la postulación de Jerez hizo sonar la alarma en el bunker mirandista, y no sólo por motivos políticos.
Desde la Fiscalía anticorrupción que ayer abandonó definitivamente, Jerez es el responsable de numerosas investigaciones contra la administración de Miranda y sus secuaces. Las más resonantes versan sobre supuestos sobornos del Poder Ejecutivo al Legislativo para la aprobación de una reforma de la Constitución provincial que habilitaba la reelección del gobernador; impresión de bonos Bocade mellizos y presunta malversación de fondos sociales.
De más está decir que
la llegada de Jerez al Ejecutivo significaría graves problemas judiciales para el actual oficialismo. De hecho, el fiscal reconoció ante Ambito Nacional que se pasa a la política para radicalizar su postura denuncista: «En la Justicia empezaron a frenarme las investigaciones y a cuestionar mi actuación. Distinto será el panorama para los jueces locales si llego al Poder Ejecutivo», atacó Jerez. Además, si bien él no lo reconoce, en su entorno están convencidos que cualquiera sea su reemplazante en la Fiscalía Anticorrupción -fue nombrado Pedro Gallo-, tendrá la misión de hacer entrar en vía muerta las investigaciones más importantes.
En la faz política,
la reacción no se hizo esperar. Juri intentó calmar las aguas diciendo que la elección se definirá entre el PJ y FR; y Bussi dijo durante su asunción que quiere a Jerez como jefe de fiscales en caso de llegar el gobierno. «Son todas chicanas para confundir a la opinión pública. Quieren decir que como soy del mundo de la Justicia no puedo entrar a la política», se defendió Jerez.
Esta tercera fuerza que será liderará en las listas por el ahora ex fiscal -quien aceptó el convite bajo la condición de elegir él a su compañero de fórmula y de que no se sume al movimiento nadie que haya sido investigado desde la Fiscalía- reúne a partidos de muy diversa extracción, pero el verdadero plus que tienen es
la vitalidad que hoy poseen las organizaciones civiles tucumanas, que se erigieron como una suerte de garantes de la lucha anticorrupción.

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