18 de febrero 2003 - 00:00

Un laberinto borgeano

El proyecto -ya en marcha, y que fue confirmado por la viuda de Borges, María Kodama- se realizará en la estancia Los Alamos, una antigua propiedad de 1830 donde el autor de «Ficciones» disfrutaba de los veranos con su madre y con su amiga Susana Bombal, dueña de la casa. Kodama recorrió los alrededores de la estancia ubicada en esa ciudad del sur mendocino y no dudó en aprobar el predio de la antigua casona.
Diseñado en la década del ’0 por el famoso hacedor de laberintos inglés Randoll Coate, el proyecto tomará forma este año, con 12 mil arbustos colocados en un cuadro de 90 por 65 metros.
En un predio de 15 mil metros cuadrados, el laberinto borgeano tendrá sus senderos divididos en dos rectángulos en espejo que dibujarán el nombre de Borges, y un signo de interrogación que representará el enigma del escritor, su misterio y toda su mística.
Los senderos deberán tener el ancho suficiente como para que dos sillas de ruedas puedan cruzarse sin inconvenientes. Además, cuatro jóvenes artistas mendocinos planean un diseño de lectura en sistema Braille para que los ciegos puedan recorrer los caminos a través del cuento.

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