7 de marzo 2003 - 00:00
Un refugio en Bariloche que invita al turismo aventura
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Este refugio de alta montaña -bautizado así en homenaje al principal precursor del andinismo argentino- pertenece al Club Andino Bariloche. Construido en hormigón y madera, tiene una amplia cocina-comedor, buenos baños y dos amplios dormitorios comunes que pueden albergar hasta 60 personas. Los ventanales que miran hacia el oeste permiten ver el pico Argentino del Tronador, de 3.150 metros de altura, y los del norte el valle y el glaciar Alerce, y entre otras estribaciones el volcán Lanín. En cambio, hacia el sur emerge el glaciar Castaño Overa y otras cimas cordilleranas.
Una de las tantas excursiones posibles es la caminata al Filo de la Motte, de 2.400 metros de altura, que se realiza por una suave pendiente nevada que divide las cuencas de los glaciares. Esta travesía demanda unas dos horas de marcha desde el refugio.
Otra opción es llegar hasta el Filo de la Vieja, a los 2.650 metros. Pero para los ya iniciados, que buscan travesías más exigentes, lo ideal es ir hasta el Refugio Viejo del Tronador, y escalar el pico Argentino, en tanto que los montañistas más avezados hacen lo propio con el Internacional y el Chileno.
Además, nunca faltan los fanáticos del esquí que disfrutan practicando este deporte en pleno verano. Son los que emprenden estas travesías llevando sus tablas y regresan al refugio deslizándose por nieve virgen.



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