9 de abril 2003 - 00:00

Un revuelto que hizo historia

La anécdota -relatada por el historiador Félix Luna- muestra la gestación casual de una comida que con los años se ganó un lugar más que respetable en la variada paleta gastronómica argentina, sobre todo por la adhesión que consiguió entre los más chicos. PreparaciOn
El primer paso es cortar las cebollas -bien finas- y rehogarlas. Idéntico destino tendrán las papas, que deberán ser freídas en abundante aceite hasta conseguir un tentador color dorado, escurridas y luego apartadas.
Paralelamente, habrá que cortar el jamón cocido en tiras y batir los huevos, sazonados con sal y pimienta.
A continuación el cocinero deberá disponer en una sartén la cebolla rehogada, las papas fritas, las arvejas, el ajo, el perejil y el jamón.
Luego de revolver para que todos los ingredientes reciban el adecuado impacto del calor, se deben agregar los huevos batidos. Será el momento entonces de continuar revolviendo el preparado, hasta que los huevos cuajen.
El paso final será servirlo inmediatamente
y cosechar los elogios que -pese a la sorpresa inicial- seguramente recibió el coronel Gramajo en el siglo XIX.

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