25 de octubre 2006 - 00:00
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En cambio, en el caso de las poblaciones del interior misionero -donde pesan fuerte las clases media baja y baja-, la pulseada es leída como un aval o no al gobierno del hombre fuerte del Frente Renovador, que gobierna desde 2003. Aquí juegan un rol central tanto la obra pública y las políticas de asistencia social como el impacto de la gestión de los intendentes, la mayor parte roviristas.
Sondeos
Las últimas encuestas que maneja el oficialismo -de la Policía provincial y la Universidad de Misiones- hablan de un triunfo a nivel provincia del FR por 53,7%, contra 37% del FUD, coalición multisectorial cuyo primer candidato es el obispo emérito de Iguazú, Joaquín Piña. Los indecisos alcanzan a 9,3%.
En cambio, desde la vereda opositora, un sondeo realizado esta semana por la consultora Opinión Autenticada en el interior provincial señala un triunfo del No a la reelección indefinida por 54%, contra 46% del Sí. En Posadas, la semana pasada 62% de los consultados se había mostrado contrario a la reforma.
Rovira llegó al poder en 1999 de la mano del PJ. En 2003 logró su reelección con comodidad, pero esta vez con el sello del transversal Frente Renovador, que reúne a justicialistas, radicales e independientes y que anticipó la concertación que hoy pregona Kirchner. En segundo lugar, más de quince puntos abajo, se ubicó el PJ oficial que postulaba a Ramón Puerta. En las elecciones legislativas de 2005, en tanto, el rovirismo volvió a imponerse al Frente Justicialista para el Cambio.
Si la mirada se posa sobre Posadas, que reúne un tercio del electorado, el rovirismo ganó sólo por 5 mil votos en 2003, aunque triunfó cómodo en 2005. Pero hoy el intendente es Jorge Brignole, un renovador desencantado con el mandatario, que se enroló en la causa FUD y sueña con ser gobernador en 2007.
«Con 30 mil votos de diferencia a favor del FUD en Posadas, es muy difícil que el oficialismo esquive una derrota apoyándose en el interior», dijeron a este diario ayer desde la oposición.
«Si triunfamos por cerca de cuatro puntos en Posadas, ganando fuerte en el interior -como se espera-, el Frente Renovador se impondrá el domingo por entre ocho y diez puntos», le dijo ayer a Ambito Nacional, en cambio, un hombre del gobierno provincial, quien explicó, además, que estiman «una diferencia mínima a favor en Oberá y, mucho más acomodada, en Eldorado». «Hay que perder por mucha diferencia en Posadas para perder la elección», aclararon, además de admitir que «la zona más débil es Alto Paraná», área de influencia del padre Piña.
Desde el FUD, en tanto, destacan que «el rovirismo ganó por 46% en 2003 y 42% en 2005 contra una oposición fragmentada, pero hoy todos los opositores están unidos». En algo, al menos, hay coincidencia: se prevé un alto nivel de asistencia a las urnas, que tradicionalmente se ubica entre 72% y 76% del padrón.
Más allá de los escarceos previos, tras el domingo los números serán sencillos: quien obtenga más de 50% de los votos y, así, al menos 18 de las 35 bancas de convencionales en juego, sellará la suerte electoral de Rovira.



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