Es difícil señalar un solo culpable pero lo cierto es que cuando aumenta la incertidumbre, los ánimos se recalientan y el sentido de supervivencia de los ahorristas da lugar a corridas. Pero gracias al cepo, el sistema financiero no experimenta ninguna huida de depósitos privados en pesos. Sin embargo, los que sí corren son los titulares de depósitos privados en dólares (argendólares). A lo largo del mes pasado se fueron del sistema casi u$s900 millones de argendólares. Así el stock total cayó, por primera vez desde noviembre de 2020, por debajo de los u$s14.700 millones. En lo que va del año se han perdido casi u$s1.100 millones. Claro que cerca del 80% de esa salida corresponde al mes pasado, o sea, en medio de las idas y vueltas en el Palacio de Hacienda y la interna oficialista.
Argendólares: las idas y vueltas en Economía costaron u$s900 millones
Tras la diáspora de julio, hoy siguen los rumores sobre problemas de retiro en sucursales. Sin embargo, pareciera que agosto arrancó más tranquilo para los depositantes privados de dólares. Stock total cayó por primera vez desde noviembre del 2020.
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Desde la sorpresiva renuncia de Martín Guzmán el clima comenzó a enraizarse aún más y luego de la asunción de Silvina Batakis todavía más. El minué del advenimiento de Sergio Massa también quedó en el medio de la escaramuza de los argendólares. Antes de la salida de Guzmán el stock de argendólares era de aproximadamente u$s15.500 millones. Al asumir Batakis de u$s15.300 millones. Y cuando llegó Massa estaban en u$s14.600 millones.
Luego de un largo período de cierta estabilidad, desde fines del año pasado los argendólares comenzaron a caer, ubicándose en torno de los u$s15.500 millones promedio. Pero a partir de los crecientes ruidos políticos la salida de los argendólares se aceleró. Ya hubo ciertas señales a fines de junio pasado cuando el drenaje de argendólares pasó de un promedio diario de u$s6,4 millones a más de u$s10,4 millones, o sea, a razón de u$s30 a u$s50 millones por semana. Pero en julio la huida más que se duplicó. En la primera semana del mes, en medio de la renuncia de Guzmán, se fueron casi u$s200 millones, a un ritmo diario promedio de u$s40 millones. Una semana después, ahora con Batakis en el Palacio de Hacienda bajó a la mitad, a u$s102 millones (u$s20 millones diarios promedio) pero luego rápidamente, cuanto todo el clima cambiario y financiero escaló, la salida de argendólares trepó a casi u$s300 millones (más de u$s59 millones diarios promedio), y en la última semana de julio se fueron otros u$s171 millones (casi u$s34 millones diarios). Vale señalar que las peores jornadas fueron el 21 y 22 cuando se fueron u$s128 y u$s115 millones respectivamente. En dichas jornadas el dólar informal marcaba precios récords.
Cierta estabilidad
Hoy pareciera que los ánimos se han calmado un poco, aunque circulan rumores de que no, sobre todo a nivel de las sucursales bancarias. Por lo pronto, los primeros datos de agosto muestran cierta estabilidad. Pero está claro que si continuara este ritmo de salida no solo el sistema financiero perderá la poca capacidad prestable en dólares que le queda sino también sufrirían las reservas brutas del BCRA. ¿Por qué es importante monitorear esta variable? En primer lugar, porque es un termómetro del comportamiento de ahorristas e inversores (la mayor parte son cuentas a la vista y cajas de ahorro de pequeños y medianos clientes). En segundo lugar, se trata de la materia prima que tienen los bancos para otorgar créditos en dólares en el mercado local, en momentos en que el país tiene vedado el acceso al mercado de capitales internacional. Los créditos en dólares que llegaron a ser más de u$s16.000 millones años atrás, hoy no llegan a u$s3.900 millones. Y por último, quizás hoy el dato más relevante, los argendólares nutren las reservas internacionales del BCRA. Lo hacen a través de los encajes bancarios, es decir la porción de esos depósitos que los bancos no pueden prestar sino guardar como reserva. Esos encajes en dólares están computados dentro del stock de reservas brutas del BCRA. Por ende, cuando suben los argendólares, suben las reservas y viceversa.
Si bien los encajes bancarios de los argendólares no entran a terciar en la meta de reservas con el FMI, son un dato a tener en cuenta.




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