6 de julio 2026 - 09:29

Autos eléctricos: el nuevo sistema que permite regenerar baterías y recuperar hasta el 95% de su capacidad

Investigadores proponen un método que evita triturar las baterías y promete reducir costos, emisiones y consumo de recursos

El novedoso método que sirve para regenerar baterías 

El novedoso método que sirve para regenerar baterías 

El crecimiento sostenido de los autos eléctricos puso en primer plano un desafío clave: qué hacer con las baterías de iones de litio cuando terminan su vida útil. Frente a la escasez de materiales como el níquel y el cobalto, el reciclaje se volvió una pieza central del futuro energético. Sin embargo, un equipo de la Universidad de Cornell plantea un cambio de paradigma con una tecnología que busca regenerar directamente las baterías, en lugar de destruirlas.

Según los resultados publicados en la revista Energy and Environmental Science, este método permite recuperar hasta el 95% del rendimiento original. Además, podría reducir en un 56% los costos de producción de nuevas celdas recicladas, al mismo tiempo que disminuye el impacto ambiental en comparación con los procesos tradicionales.

Un enfoque distinto para cerrar el ciclo

Hoy, la industria recicla baterías mediante procesos intensivos que implican triturarlas o fundirlas a altas temperaturas para recuperar los metales. Si bien son efectivos, demandan mucha energía, utilizan químicos agresivos y obligan a reconstruir los componentes desde cero.

La nueva técnica, denominada DEER (Direct Electrode-to-Electrode Regeneration), propone otra lógica. En lugar de desarmar completamente la batería, se extraen los electrodos intactos y se los somete a un tratamiento electroquímico que elimina la capa degradada que reduce su eficiencia.

Según los resultados publicados en la revista Energy and Environmental Science, este método permite recuperar hasta el 95% del rendimiento original.

Según los resultados publicados en la revista Energy and Environmental Science, este método permite recuperar hasta el 95% del rendimiento original.

De este modo, los componentes recuperan sus propiedades sin necesidad de volver a fabricarlos. El resultado es un proceso más rápido, más eficiente y con menor consumo de recursos, que acorta el camino para reinsertar esas baterías en el circuito productivo.

Menos costos y menor impacto ambiental

El desarrollo también apunta a resolver un problema estructural: la limitación de recursos minerales. A medida que crece la demanda global de baterías, garantizar el suministro se vuelve cada vez más complejo y costoso.

La regeneración directa permitiría aliviar esa presión, ya que reduce la necesidad de extraer nuevos materiales. Además, implica una menor utilización de agua y energía, dos factores críticos en el balance ambiental de la industria.

Por ahora, los ensayos se realizan sobre baterías con un nivel de desgaste habitual —entre el 70% y el 80% de su capacidad—, pero los investigadores buscan ampliar el alcance del método a otros tipos de degradación.

El desafío siguiente será escalar esta tecnología a nivel industrial. Si logra consolidarse, podría convertirse en una herramienta clave para avanzar hacia un modelo más circular y sostenible dentro de la movilidad eléctrica.

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