2 de octubre 2026 - 09:00

Tesla quiere entrenar a Optimus con los movimientos de sus trabajadores: por qué se niegan

Tesla utiliza trajes y cámaras para registrar movimientos humanos y entrenar a Optimus. Algunos empleados rechazaron participar porque temen que el robot termine reemplazándolos.

Tesla busca recopilar movimientos humanos para mejorar las capacidades de Optimus, su robot humanoide.

Tesla busca recopilar movimientos humanos para mejorar las capacidades de Optimus, su robot humanoide.

Tesla

Tesla comenzó a utilizar a trabajadores de sus plantas de Texas y California para recopilar datos destinados al entrenamiento de Optimus, el robot humanoide con el que la compañía busca avanzar en automatización. Para hacerlo, algunos empleados recibieron equipos especiales de captura de movimiento mientras realizaban tareas de producción.

Algunos trabajadores se negaron a participar, porque entendían que estaban proporcionando datos para desarrollar un robot que, eventualmente, podría realizar funciones similares a las que ellos desempeñan. Tesla respondió incorporando equipos específicos para recopilar esos datos y trasladando parte del entrenamiento a centros especializados.

Por qué Tesla necesita los movimientos de sus empleados para entrenar a Optimus

Optimus no puede aprender una tarea simplemente observando videos convencionales de una persona trabajando. Para reproducir una acción necesita información precisa sobre cómo se mueve el cuerpo, qué posición adopta cada parte y cómo interactúa con los objetos durante una determinada actividad.

Por ese motivo, Tesla utiliza trajes de captura de movimiento y cámaras para registrar acciones realizadas por personas. Los trabajadores pueden manipular objetos, seguir recorridos y repetir determinadas tareas para generar ejemplos, que luego sirven para entrenar los sistemas de aprendizaje por imitación del robot.

La compañía ya acumuló más de 500.000 horas de datos de entrenamiento y busca construir una biblioteca de comportamientos básicos, como agarrar, levantar, caminar, colocar y manipular objetos. El objetivo es que Optimus pueda combinar esos movimientos para ejecutar tareas que no hayan sido programadas individualmente.

Los trabajadores se niegan a entrenar al robot que podría reemplazarlos

El rechazo tiene una explicación directa: algunos empleados consideran que participar en la captura de movimientos significa aportar información para una tecnología que Tesla pretende utilizar para automatizar tareas humanas. La preocupación no se limita a Optimus, sino que forma parte de un debate más amplio sobre el uso de trabajadores para generar los datos que permiten desarrollar sistemas de inteligencia artificial y robótica.

Ante las quejas, Tesla habría contratado recopiladores de datos dedicados y comenzó a instalar cámaras adicionales en sus instalaciones. Además, parte de las tareas de captura dejó de realizarse directamente sobre las líneas de producción y pasó a espacios específicos destinados al entrenamiento.

Durante el verano estadounidense, la compañía también comenzó a establecer centros de entrenamiento en distintos estados, entre ellos Colorado, Arizona y Florida. De esta manera, Tesla busca continuar obteniendo información sobre movimientos humanos sin depender exclusivamente de los empleados que trabajan en sus fábricas.

Optimus todavía enfrenta problemas para realizar tareas básicas

El desafío para Tesla no termina con la recopilación de datos. Optimus todavía tiene dificultades para generalizar tareas, es decir, adaptarse a situaciones nuevas sin necesitar un entrenamiento específico para cada variante. Actualmente puede realizar determinadas actividades para las que fue preparado, pero puede presentar problemas cuando cambia el entorno o aparece una situación inesperada.

El robot también enfrenta dificultades en su fabricación. Las manos y los antebrazos de la versión más reciente reúnen más de 100 componentes pequeños, incluidos tornillos, cuyo montaje todavía requiere intervención humana. Además, los sensores táctiles han presentado problemas de durabilidad y Tesla trabaja en una solución que permitiría reemplazarlos sin tener que cambiar toda la mano.

Tesla apunta a producir más de 1.000 Optimus por semana antes de finalizar 2026, pero la capacidad de fabricación no implica que el robot ya pueda desenvolverse de forma autónoma en cualquier entorno. La empresa todavía necesita mejorar tanto su aprendizaje como su resistencia y capacidad para adaptarse a tareas que no fueron entrenadas previamente.

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