“Ya casi nadie habla por teléfono, salvo para algo muy importante o especial, o con alguien muy cercano. La manera de comunicarse que tenemos es totalmente distinta de la de la época de Tangalanga. Ahora no solo no hay jodas telefónicas, salvo cuando te llaman telemarketers o un político que está en campaña, en realidad a mi siempre me pasa eso cuando suena el teléfono inesperadamente”. Mateo Bendesky tiene 33 años, por lo que no sólo apenas recuerda la importancia que tuvo en el siglo pasado el teléfono de línea, sino que tampoco fue contemporáneo del fenómeno del bromista telefónico más famoso del país, el “Doctor Tangalanga”. Y esto es singular ya que Bendesky va a estrenar el próximo jueves una comedia biográfica que cuenta el nacimiento del mito Tangalanga, con un elenco encabezado por Martín Piroyansky en el protagonico, acompañado por Julieta Zylberberg, Luis Machín, Luis Rubio y el venerable Silvio Soldán en un papel muy especial.
Bendesky: “Hoy sabemos cuáles bromas son adecuadas y cuáles no”
Diálogo con el director de “El método Tangalanga”, biografía del famoso burlador
de los años 80 y 90.
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El método Tangalanga. Silvio Soldán, el director Mateo Bendesky y el protagonista Martin Piroyansky.
Tangalanga, alter ego de Julio Victorio De Rissio, llego a tal nivel de popularidad en la década de los años ’80 y 90 como para vender más de un cuarto de millón de casetes oficiales (antes fue un fenómeno de difusión “mano a mano”) con las grabaciones de sus cargadas, que luego comenzó a hacer en vivo en radio y TV argentina. También empezó a ser popular en varios países latinoamericanos. Entre sus fans se contaron músicos de rock como Luis Alberto Spinetta y Ricardo Mollo. Muchos describen el fenómeno Tangalanga como un raro caso de artista “viralizado” antes de que existiera esa noción como se entiende hoy en las redes sociales. También hay que tener en cuenta que, si bien la explosión del fenómeno ocurrió en la fecha antes señalada, en realidad su costumbre comenzó en 1958, cuando empezó a grabar sus bromas telefónicas para alegrar los últimos días de un amigo suyo enfermo e internado en un hospital. Hacia 1965 Tangalanga dejó tranquilos los teléfonos hasta más de una década mas tarde, cuando volvió a hacerlo, en principio para divertirse, sin pensar que se convertiría en un fenómeno mediático.
“Yo descubrí a Tangalanga en mi adolescencia, no en casetes sino ya en MP3. La verdad, no tenia demasiada idea de su carrera ni mucho menos de su biografía y los detalles de cómo había empezado con las cargadas” cuenta el director en dialogo con este diario. “Tampoco vi ninguno de los varios documentales sobre él (“Las víctimas de Tangalanga”, una serie de Diego Recalde de 2016 en la que el investigador rastreó hasta dar con la mayor cantidad de esas “víctimas” de sus cargadas). Tampoco tenia ningún proyecto de película, pero cuando los productores me contaron la idea se me fueron formando las imágenes en la cabeza. Era una película sobre el nacimiento del personaje, una comedia romántica que a la vez homenajeara una era de oro de la comedia argentina, que no se parece demasiado a las comedias actuales. Creo que ahí está mi aporte al proyecto, en eso y en la elección estética que trata de llevar al espectador a aquellos tiempos, pero pensándolo un poco con la ilusión de esa época, de cómo se ven las viejas películas argentinas en el cable, con una paleta de colores muy distintiva. No es un film histórico, pero sí traté de dar algunas pistas de hitos culturales de la década de 1960, como por ejemplo los primeros happenings del Instituto Di Tella”.
Le mencionamos a Bendesky que la secuencia de títulos que recorre clásicas imágenes de Buenos en un colectivo recuerda la de muchas películas de aquellos años y también de los ’70, por ejemplo “Yo gane el Prode y Ud.?” de Emilio Vieyra, y exclama alborozado que si bien nunca vio ese film le interesa mucho porque fue uno de los pocos en los que actuó Silvio Soldán, aunque haciendo de sí mismo y no componiendo un personaje de ficción.
En “El método Tangalanga”, Soldan interpreta a una especie de hipnotizador inspirado en personajes del estilo Tony Kamo o Tu Sam. Su personaje se llama “Tarufa”, otro guiño para los fans de Tangalanga ya que el “Doctor” usó muchísimas veces otro apodo, el de “Tarufetti”, en sus bromas. “De golpe se nos vino la idea con los productores, pero no estábamos seguros de que él lo quisiera hacer porque, en un punto, no tenia nada que ver con su carrera. Para nuestra sorpresa no sólo estuvo mas que dispuesto sino que trabajó como el más profesional de los actores y fue un placer dirigirlo. Creo que hasta logré que su hipnotizador tuviera un aire de misterio al estilo de Narciso Ibañez Menta”.
El personaje clave en el film esta encarnado por Martin Piroyansky y, según el director, fue el comediante quien logró dar con la esencia del personaje del oficinista tímido que, de golpe, se transforma en un demonio malhablado experto en bromas pesadas. “Fue Martin quien descubrió que el secreto era profundizar la doble personalidad, de tímido a zarpado, de Tangalanga” cuenta Bendesky que explica que “la timidez extrema que le dimos al personaje fue un invento nuestro, no existió en la realidad igual que muchas cosas de la película, que si bien surge de una biografía verdadera, contando con el apoyo total de toda la familia De Rissio, luego inventa los pormenores de la trama creando una ficción, una comedia que está llena de las cargadas telefónicas de Tangalanga, pero que al mismo tiempo tiene su lado tierno, familiar y romántico. Podríamos decir que en la película hay mucho de un clásico esencial como la original ‘El profesor chiflado’ de Jerry Lewis”.
“El método Tangalanga” esta distribuida por Star, la firma de Disney, por lo que las andanzas del legendario bromista llegarán no solo al publico argentino sino a un mercado internacional, lo que plantea un interrogante acerca del efecto de los insultos con argentinismos, que por otro lado también se utilizan actualmente de un modo diferente de aquellos tiempos. “El asunto de cómo seleccionar las cargadas, sacadas de las auténticas grabaciones, fue delicado. Como sociedad hemos llegado a un acuerdo sobre qué bromas son adecuadas y cuáles son hirientes, y es un acuerdo que, en lo personal, comparto plenamente. La película además tiene mucho de comedia familiar, de hecho es apta para todo público con reservas, por lo que, si bien tiene bastantes malas palabras, finalmente menos que cualquier programa de TV actual. También evitamos que las insultadas fueran mujeres. Y entiendo que los que recibían las cargadas pensarían que Tangalanga era un monstruo, pero nosotros mostramos su lado justiciero, que lo tenía y mucho, ya que solía hacerle las cargadas a comerciantes que habían estafado a algún amigo o conocido, sobre todo al principio. Luego, está el tema de cómo percibirán los insultos en otros países donde las malas palabras a veces son distintas y en general más variadas que nuestras puteadas. En esto creo que logramos captar el estilo único de Tangalanga, que era un maestro de la cargada, con un sentido del efecto que era lo que le permitía que no le cortaran la comunicación. Creo que parte de su secreto era el uso de modismos bien porteños de los que espero disfrute el público latinoamericano”.
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