Los alimentos exigen más planificación estratégica
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Las manufacturas de origen agropecuario lideran las colocaciones de la Argentina en el mundo. Aceites, frutas, hortalizas y los derivados de la ganadería permitieron al país posicionarse como proveedor de alimentos del mundo.
Un importante rubro de las exportaciones argentinas es el de los alimentos. Alrededor de la mitad de las ventas externas de empresas de nuestro país se relaciona con este sector. Más de 30% del total de exportaciones argentinas son manufacturas de origen agropecuario y un porcentaje superior a 20% son productos primarios del sector; y la participación relativa de los alimentos manufacturados crece a través de, por citar algunos casos, los aceites vegetales, los preparados de carne, los lácteos, los preparados de frutas, hortalizas y legumbres, las bebidas, las frutas procesadas, los pescados y mariscos elaborados.
La Fundación Export.Ar, como la agencia de la Cancillería nacional dedicada a la promoción comercial de la Argentina, tiene en marcha, para esto, diversos programas que son una respuesta a la necesidad de avanzar con inteligencia.
La tarea promocional se construye agregando valor a las empresas de manera que puedan ellas partir de la formulación de una estrategia: nadie exporta productos sino estrategias comerciales, y si, por razones diversas, no pueden las empresas formular sus estrategias por su cuenta, pueden acceder a terceros que les faciliten su confección.
• Dimensiones
Luego integrar sus estrategias en dos dimensiones: la dimensión del alcance, o la esfera de acción, que agrupa al conjunto de opciones y decisiones de cada empresa en torno al ámbito de competencia, abarcando la gama de productos, el número de mercados a los que apunta, o la vía elegida para insertarse en ellos; y la dimensión competitiva integrada por un conjunto de opciones y decisiones en torno a instrumentos operativos de cada empresa entre los que están los clásicos integrantes del marketing mix: producto, precio, promoción y distribución.
Así, en una de estas vías de trabajo, diversas empresas dedicadas a los agroalimentos han iniciado una tarea de programación internacional, para identificar mercados y aprovechar oportunidades de manera inteligente, sabiendo que, además de tener buenos productos, hay que saber venderlos.


