"No sabemos dónde va renta del tambo"

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«No tenemos claro hacia dónde va a ir la rentabilidaddel tambo. Si el gobierno tiene que subsidiar a una clase necesitada, debería hacerlo a través de los récords de recaudación y no a través del manoseo de los mercados», sostuvo para Ambito Financiero Guillermo Draletti, presidente de la Unión General de Tamberos.

Periodista: ¿Qué balance hace de este año?

Guillermo Draletti: Este es un año de contrastes para el sector lácteo porque por un lado hay precios internacionales muy buenos, pero por el otro encontramos tamberos en protesta porque han bajado el precio de la producción de materia prima. Es decir, la leche en tranquera de tambo ha bajado casi 20%. Además, encontramos a algunas empresas grandes con problemas económicos. Parece contradictorio: tenemos grandes oportunidades y nos quedamos sin la posibilidad de aprovecharlas. Todo esto tiene mucho que ver con las políticas que se han seguido con el sector. Hace un año y medio se largó el bombardeo tributario y en agosto de 2005 empezamos con retenciones, reintegros, control de precios, entre otras. El Presidente se reunió con tres grandes industriales y un supermercadista y con esos tres intenta manejar mil empresas o 14 mil tamberos. Si tres se reúnen y pueden administrar 14 mil personas, algo está fallando en el mercado. A mí en la escuela secundaria me enseñaron que en sociedades capitalistas hay que defender la concurrencia al mercado y que ésa es una tarea que le corresponde al Estado. Todos esos términos uno los hereda de la secundaria y acá parece que no existen. Todas esas medidas han afectado a un sector que tiene intenciones de inversión. Hemos vivido el episodio San-Cor, donde un grupo inversor internacional poderoso se juega a querer invertir más en el país. Pero también hay proyectos más chicos que con no tanta posibilidad de visión de futuro han quedado un poco cajoneados. La leche, con este mercado mundial y con estas posibilidades, necesitaría más materia prima. Estamos recuperando los niveles de producción del año 1998 y tendríamos que estar creciendo fuertementecon un tambero dispuestoa crecer y no a escaparsea la soja o a otro tipo de producción.

P.: ¿Cuáles son las perspectivas para 2007?

G.D.: No tenemos claro hacia dónde va a ir la rentabilidad del tambo. Se da una circunstancia entre las propias empresas y, es lógico que esto ocurra, cuando el gobierno a algunas les dice que lo ayuden a mantener precios máximos en el consumo interno mientras otras se dedican a exportar. En la práctica y en la teoría no logramos salir del dilema que plantea muy bien la ministra de Economía cuando dice que no podemos poner precios internacionales en la mesa del consumidor... Entonces la pregunta es: ¿ésta es la vía de no poner precios internacionales en la mesa del consumidor? ¿Hay otra solución para que el argentino coma y podamos aprovechar esta bendición de demanda mundial de alimentos o tenemos que quedarnos así como estamos? Esos son los interrogantes de 2007.

P.: ¿Esas preguntas se las pudieron hacer a Miceli en algunas de la reuniones?

G.D.: Sí. Muchas entidades que se reunieron le hicieron estas mismas preguntas. Nuestra institución no se reunió con Miceli. Esas entidades plantearon algunos temas de conflicto, incluso el de la carne. Los tamberos creemos que si el gobierno tiene que subsidiar a una clase necesitada, lo tiene que hacer a través de los récords de recaudación. Ahora, de ahí a pasar al manoseo permanente de los mercados... Nos parece que vamos por caminos poco claros. Cuando parecía que iba a continuar el manoseo, planteamos que se pusieran precios mínimos obligatorios al tambero para poder administrar toda la cadena.

P.: Me interesó la frase: «Los tamberos no tenemos rentabilidad». ¿Eso se da sólo por el manoseo de los mercados?

G.D.: Cuando el Presidente se reunió con tres o cuatro personas nos bajaron los precios. La leche en tranquera de tambo estaba llegando casi a 60 centavos y de repente bajamos a promedios de 45 centavos. El productor que hoy está manejando los 45 centavos se da cuenta de que no es viable y se vuelca a otra producción. La Argentina tiene una de las menores participaciones en el precio final. Desde todo punto de vista estamos ante una situación que afecta permanentemente en ciclos a la rentabilidad tambera.

P.: ¿Qué relación tienen hoy con el gobierno y qué solución esperan?

G.D.: Está faltando una decisión de cambio importante, pero cuando se lo sugerimos al gobierno nos dice que el agro le está haciendo un planteo ideológico. Hay gente que dice que hay que comerse todo el asado y tomarse toda la leche en la Argentina... Como si después no debiésemos nada a nadie. No parece lo más sensato en una oportunidad como la que tiene el agro hoy.

P.: ¿Y cuál fue la respuesta?

G.D.: Las respuestas del gobierno fueron las solicitadas que se vieron en los principales diarios del país, en donde se decía que somos los ricos que estamos apretando a la gente. Para nosotros la respuesta debería centrarse en cómo incentivar la producción de leche, la generación de terneros, la intensificación, la inversión en fábricas. Esto tiene un solo secreto: el tambero históricamente siempre protestó porque quería políticas de intervención para que le sostengan el precio, no sólo acá, sino en el mundo, porque tenía el problema de los excedentes. Si a los tamberos se los deja producir dentro de una cierta libertad, generan excedentes de producción. La solución que tendría que adoptar el gobierno es dejarlos producir.

P.: ¿Qué me puede decir de las retenciones?

G.D.: Con la picada de precios internacionales y con la filosofía que tiene el gobierno, no parece que las retenciones se vuelvan a bajar a 5% como antes.

P.: Muchos productores dicen que los años electorales no son buenos para el agro... ¿Usted que piensa?

G.D.: Unos trescientos mil productores pueden tener problemas ante una política de control de precios y es el bolsillo de la gente el que sigue votando. El tema es que esos problemas a veces explotan. ¿Hasta cuándo vamos a tener comida, producción, luz, nafta, todo favorable a través de los controles? Por ahora, en el corto plazo de una elección del año que viene no veo cambios, el tema es ver hasta cuándo la economía tolera eso.

P.: Y del otro lado, ¿qué cree que opina la gente de ustedes, que son los buenos o los malos de la película?

G.D.: Yo tengo amigos que me dicen que nosotros siempre tenemos a favor. Por eso digo que dentro de la justicia de la distribución, el Estado tiene plata para hacer estas políticas y no estos castigos que, en definitiva, afectan la previsibilidad del mercado.

P.: Entonces, si el Estado no se encarga de la situación... ¿los malos de la película son ustedes?

G.D.: Yo soy un crítico desde el punto de vista gremial porque nos hemos puesto en malos de la película. Cuando empezó todo este conflicto, nuestra entidad no estaba de acuerdo con tirar la leche, sino que prefería pedirle precios mínimos al gobierno. Ahora la ligamos de rebote y somos los malos de la película.

P.: ¿Cuánto se produce en la Argentina?

G.D.: Estamos llegando a los 9 mil millones de litros por año. Hoy debe de haber 14 mil tambos. El negocio de los tamberos es cíclico y el Estado debería tener políticas anticíclicas, pero, por el contrario, toma medidas a corto plazo porque la inversión y el crecimiento son del otro presidente.

Entrevista de Soledad Ricca

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