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Diego Maradona con el trofeo. El equipo de César Luis Menotti desplegó un fútbol de alta calidad.
En el cotejo de cuartos de final el rival fue Argelia y el triunfo fue un concluyente 5 a 0. Precisamente, Uruguay, anfitrión del torneo continental, resultó el adversario de semifinales.
Luego de un primer tiempo parejo, Argentina aprovechó un robo del "Pichi" Escudero, quien cedió al riojano Ramón Díaz (goleador del campeonato con 8 conquistas) y definió implacablemente ante Alvez para decretar la apertura de la pizarra, apenas comenzada la segunda parte.
Luego vino un desborde de Ramón Díaz para que Maradona cabeceara y mandara la pelota al fondo del arco.
La final se jugó un viernes y la dictadura militar que encabezaba por aquel entonces el presidente Jorge Rafael Videla quiso sacar rédito político de un suceso deportivo, como tantas otras veces.
Como el cotejo decisivo se jugaba muy temprano en la Argentina (por la diferencia horaria) se dictó una suerte de "feriado administrativo", una excusa para que el "pueblo argentino" acompañara a su selección desde la pantalla de una TV, todavía en blanco y negro.
La final ante la Unión Soviética fue un "encuentro trabado, típico de dos equipos que llegan a esas instancias", recuerda Rinaldi.
Apenas comenzada la segunda etapa, Ponomarev, con un cabezazo, puso en ventaja a los europeos. El golpe surtió efecto rápidamente.
Una mano de Khatcharian propició el penal que convirtió Hugo Alves y que supuso el empate 1 a 1.
Más tarde llegó esa corrida electrizante de Ramón Díaz (que hizo levantar a Menotti de su asiento y festejar el gol como casi nunca hacía) que derivó en el desnivel y por último ese tiro libre de Maradona, que le entregó cifras definitivas al asunto.
Lo cierto es que una vez que el juez brasileño Roberto Wright decretó el final, los -en ese entonces- "pibes" argentinos ya sabían que ingresaban a la historia grande del fútbol de su país.
La conquista sirvió de ejemplo para las futuras consagraciones que seleccionados de menores supieron hilvanar, en los exitosos ciclos de José Pekerman, el técnico que jerarquizó las labores al frente de los combinados juveniles.



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