Nadie podía haber pensado que el seleccionado argentino podía sufrir tanto ante un Ecuador que, hasta ayer, había sumado tan sólo tres puntos y el cual era dirigido por segunda vez en estas eliminatorias por un desconocido DT llamado Sixto Rafael Vizuete.
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Este entrenador que es resistido por la prensa y el ambiente futbolístico ecuatoriano dirigió ayer su segundo partido con la selección mayor -debutó con una goleada ante Perú por 5 a 1- y casi se lleva otros tres puntos del estadio Monumental.
En el primer gran desafío de este entrenador que ni siquiera llegó a ser jugador de primera división (sólo vistió la camiseta del Deportivo Cotopaxi, de segunda) no sólo realizó un planteo inteligente sino que además se dio el lujo de criticar al árbitro boliviano René Ortubé por descontar demasiados minutos.
Según Vizuete, el encuentro «debió terminar antes. En el primer tiempo hubo dos detenciones y el árbitro añadió tres minutos. En el segundo, el juego no se paró nunca y añadió cuatro, cuando Ecuador tenía el triunfo en sus manos». «Vinimos con la ilusión de llevarnos un gran resultado. No pudimos», comentó. Añadió que Ecuador «no tuvo errores de funcionamiento y supo contrarrestar la superioridad numérica del rival en el campo y que por encima del error de Ortubé, el empate llegó por «virtud de Argentina».
Vizuete tiene una historia peculiar dentro del fútbol, ya que llegó a dirigir la selección mayor por decantación. Luis Fernando Suárez comenzó siendo el DT ecuatoriano durante los tres primeros partidos de las eliminatorias sudamericanas, pero las sendas derrotas ante Brasil (0-5), Paraguay (1-5) y como local 1 a 0 ante Venezuela, marcaron un rápido alejamiento.
A partir de ese momento el nombre en cuestión era el del «Bolillo» Gómez para reemplazarlo, pero la resistencia de la prensa pudo más que la voluntad de la Federación Ecuatoriana. Entonces apareció en escena Vizuete, quien logró con el Sub 18 el oro en los Panamericanos de Rio de Janeiro 2007, el único título oficial del fútbol ecuatoriano en su historia. Asumió con muchas presiones y ni siquiera la goleada ante Perú le otorgó un cierto grado de credibilidad en el ambiente futbolístico ecuatoriano. La prensa de su país, sólo rogaba que su selección no sea goleada, pero este entrenador ignoto ( bachiller en humanidades, físico matemático, profesor de educación física, con un posgrado en la Universidad de Leipzig y otro en la Federación Alemana de Fútbol y árbitro profesional) ayer aprobó su primer gran examen y ya lo estarán viendo con otros ojos.
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