Alemania logró el pase a cuartos

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Finalmente no hubo "milagro de Viena": un zapatazo espectacular de Michael Ballack le bastó a Alemania para derrotar hoy a la limitada anfitriona Austria por 1-0 y sacar así boleto a cuartos de final, donde se medirá con Portugal y Cristiano Ronaldo.

Muy poco demostró Alemania en el estadio Ernst Happel ante un rival con muchas limitaciones. Pero el tiro libre que el jugador del Chelsea ejecutó con precisión y potencia superlativas, a los 49 minutos, terminó con los fantasmas de un nuevo milagro austriaco, a semejanza de aquel 3-2 de Córdoba que dejó a los alemanes sin final del Mundial 78.

El 1-0 final posicionó a Alemania como segunda del Grupo B de Austria/Suiza, con seis puntos, por detrás de Croacia, con puntaje perfecto de nueve tras vencer hoy a Polonia en Klagenfurt por 1-0. Austria y los polacos quedaron eliminados.

Viena fue escenario de un partido muy chato, tanto que en el primer tiempo lo más interesante fue un cruce verbal entre los entrenadores que terminó con Josef Hickersberger y Joachim Löw expulsados por el árbitro español Manuel Mejuto González.

En realidad, Alemania pudo definir muy pronto el pleito. A los cuatro minutos, Miroslav Klose entró en al área como si fuera el patio de su casa y le sirvió el balón a Mario Gomez. Y el delantero del Stuttgart se erró un gol imposible: a un metro del arco y sin oposición, la pelota le dio en el pie y se elevó. Igual se metía, pero el defensor Gyorgy Garics reaccionó más rápido, y de frente a la red de su arco y sobre la misma línea cabeceó para atrás y salvó.

Fue la jugada de gol más clara de toda la primera etapa. Porque si bien Alemania dominó más el balón, Ballack tuvo poco peso en la conducción y Lukas Podolski no pudo desequilibrar llegando al vacío. El equipo de Hickersberger, lleno de limitaciones, puso mucho corazón para nivelar el partido en el medio y llevar la pelota a inmediaciones del arco alemán. Después, no supo qué hacer con ella.

El empate la clasificaba, pero Alemania estaba nerviosa en el campo de juego, como si temiera lo peor. Pero la dosis de tranquilizante le llegó pronto en la segunda etapa, a los cuatro minutos.

El lateral Philipp Lahm realizó una gran corrida en diagonal y el capitán austríaco Andreas Ivanschitz lo bajó a treinta metros del área. Al local la falta le costó caro, porque Ballack se sacó su frustración con un remate de otro contexto, un espectacular derechazo que se coló en el ángulo izquierdo del buen portero Jürgen Macho para el 1-0.

Quedaba casi todo un tiempo por delante, pero daba la sensación de que un gol alemán daba por finiquitado el asunto. Y así fue. Llegaron los cambios de uno y otro lado, algunos centros austriacos demostraron la fragilidad de los zagueros centrales alemanes, pero Jens Lehamann no pasó mayores sustos. El ganador pudo aumentar la cuenta a través de Podolski, de Klose y del sustituto Oliver Neuville, pero careció de precisión.

Aunque pobre en su juego, Alemania cumplió con su objetivo en Viena: sellar su pasaporte para jugar en Basilea el jueves ante Portugal y su "jogo bonito". Austria se despidió en cuartos, con la frente en alto y aplaudido por su entusiasta público, que quiso creer, pero nunca dio demasiado crédito a un nuevo milagro 30 años después.

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