El entrenador de Quilmes, GustavoAlfaro, presentó ayer la renuncia indeclinable al cargo y dejó abierto un conflicto entre dirigentes y futbolistas, en el que estos últimos fueron los que quedaron más expuestos. Es que la relación entre el técnico y los referentes del plantel se había quebrado cuando 48 horas antes de viajar a Bolivia, para jugar con The Strongest un partido decisivo para pasar a los octavos de final, éstos decidieron realizar una medida de fuerza porque les adeudaban un mes y medio de sueldo.
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Esta situación provocó la suspensión del último entrenamiento antes de embarcarse hacia la ciudad de La Paz, lo que molestó mucho a Alfaro, quien no estuvo de acuerdo con la medida y terminó enfrentándose con algunos futbolistas. Después llegó la caída por 2-1 en Bolivia, la consecuente eliminación de la Libertadores y entonces la crisis se agravó, porque el objetivo común había desaparecido. Simplemente porque varios componentes del grupo y no solamente los que llegaron a último momento, como Matías Almeyda y Luis Rueda, tenían la mente y el cuerpo puestos solamente en la Libertadores.
La mayoría de los refuerzos que arribaron esta temporada a Quilmes, entre ellos el colombiano Andrés Pérez, Pablo Sánchez, Diego Markic, Pablo Galdames,Aldo Osorio y compañía, pensaban en la Copa como una vidriera para dar un salto de calidad a esta altura intermedia de sus carreras. Lo concreto es que hasta el final del Clausura, a Quilmes lo dirigirá
Humberto Zuccarelli, mientras que San Lorenzo tendrá vía libre para contratar a Gustavo Alfaro como técnico para el Apertura.
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