17 de julio 2003 - 00:00

Argentina aprobó el primer examen en esta nueva etapa

Argentina aprobó el primer examen en esta nueva etapa
La inauguración del estadio de La Plata fue uno de los pretextos; el otro, ver esta nueva versión de la Selección, su movilidad, las incorporaciones, el juego de conjunto. Más allá del dos-dos (mentiroso) que indica el resultado el juego, los aplausos fueron patrimonio de Argentina, tras una labor que mereció una luz más amplia en el marcador y que mostró sello de «gran equipo». Dos veces el Milito delantero había puesto el resultado en situación más real.

Cuando uno ve a un equipo de Bielsa, sabe -de antemano-que tendrá delante de sí a un equipo ofensivo, estructurado desde el medio hacia arriba y que en defensa siempre habrá lugar para una cuota de expectativa.

También el espectador se encontrará con sorpresas: Clemente Rodríguez por la punta opuesta a la que ocupa habitualmente, Daniel Díaz levantando las banderas de hombre clave (aunque el estandarte lo levantara Gabriel Milito) en el centro, con un zurdo como D'Alessandro por derecha y un diestro como Lucho González por izquierda o con Insúa pegadito entre ese lateral y la línea de fondo.

También podrá pensarse que, con estas decisiones, el equipo puede resultar «un canto a la confusión». No sólo no lo fue, sino que, además, mostró ingredientes de mediocampo hacia arriba que son para analizar. Todas pelotas aéras de piso, cruzadas, con el aprovechamiento integral de las puntas, a un toque (a lo sumo dos, cuando era necesario), apelando a la pelota por elevación cuando entraban dos y tres hombres por el medio. Con un jugador «fórmula uno» como César Delgado, que hará olvidar en poco tiempo a Ariel Ortega, seguramente.

Uruguay se vio sorprendido, a pesar de que la formación que decidió Juan Ramón Carrasco tenía en las marquesinas jugadores de la categoría de Guigou, Diego López, Giacomazzi, Pandiani y el renombrado Chevantón, que lucen en el fútbol de Europa. La preocupación ofensiva fue tal, que se podía decir que, en las dos jugadas que llegaron, convirtieron.

Argentina había perdido más de cinco situaciones de gol, más allá de mostrar sobre el terreno una diferencia táctica, técnica de conjunto e individual, como para pensar que estos jugadores bien pueden disputar las eliminatorias. Además del mencionado «Chelito» Delgado, mostraron que también buscan plafón Milito, Insúa, Clamente Rodríguez, Lucho González o D'Alessandro. En la medida en que comenzaron a enviar pelotazos al área, los uruguayos se fueron haciendo más fuertes y tuvieron algo más de espacio, y con Chevantón jugado y todos esperando, esperaron el contraataque. Todo siguió igual...

Habrá sido empate, pero Argentina fue superior, y los problemas se los llevaron los uruguayos.

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