Ezequiel Lavezzi festeja su gol. La Selección ganaba con justicia, pero no pudo mantener el resultado.
La Selección no levanta cabeza. Si bien mejoró su funcionamiento en relación con el partido contra Venezuela no pudo superar a un equipo chileno que como mayor virtud, siempre jugó de igual a igual.
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Chile fue un rival muy difícil, con un mediocampo equilibrado con Matías Fernández para la creación y la dupla Iván Vázquez y Meneses para el quite. Cambió ataque por ataque sin complejos y complicó más de lo esperado. A pesar de las precauciones que tomó Tocalli en la formación: jugó Abraham por Barrientos para tener más marca, aunque resignara generación de fútbol, Chile llegó al arco argentino casi en la misma proporción que Argentina. Ustari trabajó tanto como Arias y en calidad de trabajo lo superó porque sacó un cabezazo a quemarropa de Lorca y un zapatazo tremendo de Iván Vázquez. El arquero de Independiente terminó siendo la figura de la cancha.
Mauro Boselli pudo definirlo antes del primer minuto y Zabaleta a los 5 minutos. Pero el gol no llegó hasta los 37 minutos cuando Garay se mandó al ataque con mucha fe, combinó con Formica que tiró un centro preciso para que Lavezzi de cabeza ponga el 1 a 0. El partido parecía controlado y la selección había retrocedido sus líneas para buscar el contraataque. Ya no cambiaban ataque por ataque, cuando en un corner Lorca le ganó en el salto a Barroso y con un cabezazo empató.
Después, la desesperación del juvenil -entró Peirone por Formica-y el orden defensivo de Chile hicieron que el partido terminara empatado. Ahora Argentina quedó atrás de Brasil que le ganó 1 a 0 a Venezuela y tiene 6 puntos. La clasificación para Holanda está cercana, pero el título sudamericano cada vez se ve más lejos...
Ezequiel Lavezzi festeja su gol. La Selección ganaba con justicia, pero no pudo mantener el resultado.
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