Argentina se despidió de su gente con una fácil victoria

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No era novedad que este partido de Argentina y Perú iba a servir de poco. Uno clasificado, con margen decisivo desde hace tiempo y, el otro, sin posibilidades de llegar a Japón-Corea, hicieron que el encuentro perdiera los ingredientes naturales que poseen otros partidos.

Sin embargo, había puntos como para analizar. Bielsa debía recurrir a una serie de cambios por lesiones. Sabido es que hasta debió convocar «de urgencia» a Romeo. Para Perú (y su técnico) era un test de importancia para encarar una etapa futura.

Si en este encuentro había algo que jugar era el prestigio. El equipo argentino no tiene ganas de interrumpir la seguidilla de triunfos. Eso está claro. Argentina siempre sale con lo mejor que tiene y es idea generalizada que éste «no es el final sino un punto de partida». Es evidente que es así, aunque el técnico se encargue de recalcarlo en cada tramo de sus comentarios.

Tampoco era novedad que Perú era un equipo bien dotado, de buen despliegue táctico y con jugadores de manejo criterioso en lo individual, aunque el equipo se diluye cuando llega al arco adversario.

En otras palabras, no había misterios. Aunque siempre en fútbol -y tal vez eso es lo más interesante-se puede encontrar con alguna sorpresa a la vuelta de la esquina. Tal vez no en el resultado (que de poco vale), pero en cambio para mirar «bajo la lupa» el funcionamiento de algunos jugadores, de aquellos que se sabe tienen un lugar asegurado, como los que están buscando un hueco o resquicio para que Bielsa lo cuente entre sus elegidos. Ahí estaba la importancia de este partido.

En realidad se trataba de una práctica con público. Argentina en apenas diez minutos mostró que sigue teniendo variantes (a pesar de los ausentes por lesiones). Habrá que decir que no desentonó Pochettino marcando la punta derecha que habitual-mente ocupa Vivas. Lo importante también fue que Almeyda parece darle un poco más de orden a la zona media y Verón mostró que puede jugar tanto por derecha como por izquierda, como lo hizo ayer.

Sin embargo, lo fundamental fue la movilidad del equipo en su conjunto que tuvo desde el mediocampo hacia arriba, más allá de que ni Almeyda ni Sorín ni el «Kily» ocupan puestos fijos.

Tal vez el único que desentonó (a lo mejor por falta de costumbre) fue Julio Cruz, que parece que con la entrada de Romeo sobre el final fue como si Bielsa le hubiese firmado el certificado de defunción.

Este equipo peruano se dio cuenta de que en pocos minutos iba a tener que resolver un problema muy difícil, por ello tomó sus recaudos; se replegó, dejó solamente a Maestri arriba y alguna vez pudo entrar en alguna conversación con el malintencionado Pizarro. Lo que no pudo soportar el equipo de Perú fue la marca a presión que impuso Argentina, como suele suceder en cada presentación del seleccionado que dirige Bielsa.

Para suerte de los peruanos, Verón y Zanetti levantaron el pie del acelerador. Como Ortega no funcionaba por derecha, Argentina no tenía llegada, y por tanto todo Perú se fue adelantando; manejando la pelota, pero no llegando jamás al arco de Burgos.

En síntesis, Argentina se despidió de su público cerrando una serie a todas luces excelente porque con estos veintipico de jugadores que utilizó Bielsa siempre tuvo prestancia, solvencia y hasta alguna excelencia futbolística para que le sobre paño, ante cualquier equipo de estas eliminatorias.

Argentina: Burgos; Ayala, Pochettino, Samuel; Zanetti, Almeyda, Sorín, Verón; Ortega, Cruz y Cristian González. DT: Bielsa.

Perú:
Miranda; Soto, Salazar, Pajuelo, Hidalgo; Ciurlizza, Del Solar, Jayo, Palacios; Pizarro y Maestri. DT: Uribe.

Goles:
ST 1m Samuel (A); 40m Claudio López (A).

Cambios: ST Claudio López por Cruz (A); 14m Mendoza por Del Solar
(P); 16m Huaman por Hidalgo (P); 29m Aimar por Ortega (A); 43m Romeo por Cristian González (A);

Incidencia: ST 31m expulsado Pizarro (P).

Estadio: River.

Arbitro: Larrionda (Uruguay).

Recaudación: $ 6

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