Arrancan la serie final de la NBA: Warriors contra Cavaliers, episodio cuatro
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"Estoy intentando exprimir al máximo esta naranja hasta que no quede más jugo", resumió tras derrotar a los "Verdes" en un esfuerzo titánico, sin poder descansar ni un segundo en los dos últimos choques. "Este es el tipo de cosas que, cuando ya no estás jugando, sueñas y deseas con formar parte de ello una vez más".
Los Cavaliers necesitarán nuevas gestas del "Rey" para tener alguna chance de sumar su segundo anillo en cuatro años, pero los pronósticos hablan de una misión casi imposible.
Con Love entre algodones para el primer juego, secundarios como George Hill, Tristan Thompson y J.R. Smith deberán brillar con luz propia para, al menos, albergar alguna esperanza. Todos juntos.
Durante estos playoffs, a LeBron hizo falta demasiadas veces no solo a un escudero de lujo sino también al resto de sus compañeros, a años luz de su nivel en pista.
"Cuanto más grande es el escenario, más grande es el jugador", dijo sobre él Tyronn Lue, técnico de Cleveland.
Pero Golden State es un reto casi tan inalcanzable como el que se le presentó en 2016, cuando volteó por primera vez en la historia una finales que iban 1-3 en contra para acabar levantando el primer título de la historia de la franquicia.
Los Warriors no son Indiana, una de las sorpresas de la temporada. Tampoco los Raptors, que fueron barridos por el "Rey". Ni Boston, un equipo lleno de estrellas emergentes y sin sus dos grandes fichajes de principios de temporada (Irving y Gordon Hayward) por lesión.
Los de la Bahía de San Francisco cuentan con Stephen Curry, Klay Thompson, Kevin Durant y Draymond Green -cuatro All-Stars en sus filas-, ganó dos de los últimos tres anillos y aterrizan en la final tras remontar un 2-3 ante los Houston Rockets sin Andre Iguodala, cuya participación también es dudosa de cara a la última instancia.
Luego de batir en 2016 el récord de victorias en temporada regular de los Chicago Bulls de Michael Jordan, con un balance de 73-9 (por el 72-10 de los de la Ciudad del Viento), todas las comparaciones sitúan a los Warriors a la altura de los mejores equipos de todos los tiempos.
Las estadísticas, con varios de los mejores registros ofensivos de la historia, también están de su lado. Pero dos anillos no son suficientes para codearse con los más grandes.
Por eso Golden State no se conforma y va en busca de la dinastía.




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