5 de noviembre 2008 - 00:00

Asumió Diego y se paró el mundo

Diego Maradona y Julio Grondona se miran como enamorados. A pesar de todas las turbulencias, asumió como técnico junto a Carlos Bilardo, que será el secretario de Selecciones.
Diego Maradona y Julio Grondona se miran como enamorados. A pesar de todas las turbulencias, asumió como técnico junto a Carlos Bilardo, que será el secretario de Selecciones.
La cuenta regresiva terminó. Decenas de veces recordaremos en un futuro, inmediato o lejano que el martes 4 de noviembre de 2008 empezó la era Maradona, con todo lo que eso acarrea. El tan esperado supermartes. Ese imán que tiene Diego, que hace que muchos periodistas se olviden de su función de informar y se pongan a aplaudir una respuesta como si estuvieran viendo a un ocurrente monologuista, logra lo que pocos (¿o nadie?) pudiesen imaginar: que por una hora los medios más importantes del mundo se olviden de las elecciones en Estados Unidos y hablen solamente de la asunción de Maradona.

Había más de un centenar de periodistas (y no participaron quinientos o mil porque se limitó el ingreso de un hombre por medio), gente de Italia, de España, de México que viajaron especialmente y corresponsales de todo el planeta que debían informar probablemente de la noticia de tapa de medios que muchas veces no hacen del deporte, vale recordar que estaba presentando al entrenador de una selección de fútbol, su originario tema.

La fila de autos en la puerta del predio llegaba hasta la avenida Riccheri y daba la vuelta a la esquina. Eran 200 metros de automóviles y eso que los grandes móviles de televisión ya habían ingresado.

Cuando pudimos entrar, a las 16.15, el encargado del estacionamiento nos dejó una frase: «El Diego todo lo puede», esa mezcla de mito y leyenda llegó 5 minutos antes de las 17, antes que Julio Grondona y Carlos Bilardo que entraron juntos 10 minutos después y detrás de ellos los «pintados» integrantes de la Comisión de Selecciones, Luis Segura y Julio Alegre (los que se enteraron por los medios de la designación de Diego).

Maradona entró a la sala a las 17.19 con un impecable traje gris con finas rayas e irrumpió un aplauso, algo que no se había visto en ninguna conferencia de prensa. Es que Diego tenía su propia «clake» formada por el «Tula» (que no sabemos en carácter de qué estaba) y Noray Nakis, quienes fueron los que iniciaron la cosa y seguidos por muchos periodistas. En la nutrida platea también estaban su ex mujer Claudia Villafañe y su hija mayor Dalma.

En los 46 minutos que duró la conferencia, el magnetismo de Maradona provocó una escasa participación de Bilardo y un silencio total de Julio Grondona.

El jefe máximo del fútbol argentino apenas si pudo hacer el preámbulo hablando de su «inmensa satisfacción» por las llegadas de Maradona y Bilardo y dedicárselo a su madre que ayer cumplió 102 años. Después no habló más y Bilardo tuvo dos participaciones para decir que «la Selección estaba antes que su familia y que si tenía que mudarse al predio, lo hacía» y para pedirle a los medios que «nos peguen un poco, que nos critiquen, los veo flojitos. Necesitamos que nos peguen para tener un desafío que vencer».

Después fue todo de Maradona quien dijo que su ayudante tiene que tener « lealtad», descalificando sin nombrar a Batista y que se decidirá quién lo acompañará a su regreso de Europa. Por estas horas quien parece cumplir con esos requisitos es Miguel Brindisi.

También dijo sobre poner en juego el mito: «Dejo todo por este cargo, no tengo miedo que se me caiga la corona. No estaría bien conmigo si me escondiera como un cobarde cuando la Selección me necesita o que haga la vida que hacía antes. Yo soy de la gente, La verdad pública y la verdad publicada». «Yo no sé si el mundo del fútbol está contento, sé que el futbolero está feliz y eso me tiene realmente bien. El ambiente del fútbol se mueve con otros parámetros».

En lo estrictamente futbolístico explicó que su equipo tiene que jugar con algunas pautas: «Que se repartan la cancha lo mejor posible, que tengan la pelota y que adentro disfruten del juego y afuera de la cancha sean los profesionales que son».

Hasta ahí llegó la conferencia, el juego de preguntas y respuestas que sólo limitó el moderador, sin que haya habido un sólo instante que se viera a un Maradona cambiando su semblante: feliz, jovial, tranquilo y medido en cada una de sus frases. Sólo quedaba por conocer la lista de convocados para el partido con Escocia del próximo 19. Cuando terminó todo, él mismo, sin necesidad de voceros ni jefes de prensa y cumpliendo con el sueño que le habrá consumido horas de descanso en los últimos días, leyó los veinte apellidos y nombres (en ese orden) de su primera lista de citados. Para destacar las ausencias de Esteban Cambiasso (habitual desde la era Pekerman a nuestro días) y de Diego Milito. Para subrayar el retorno de Lucho González y el llamado a José Sosa, que no es titular en el Bayern Munich y que fue dirigido por Bilardo en Estudiantes de La Plata en 2004.

Su gesto marcaba que todo había terminado, A la salida estaba el mismo empleado que había alzado la voz para decir: «El Diego todo lo puede». Ojalá, es lo que queremos todos, que Diego pueda.

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