Boca cumplió a medias y terminó sólo empatando

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Ni Boca ni Riquelme colmaron las expectativas. Es que el «listón» estaba muy alto después del debut con 4 a 0 ante Banfield y con la vuelta «millonaria» para el fútbol argentino de Román.

Boca no jugó bien, pero tampoco jugó mal. Lo sorprendió en el primer tiempo Rosario Central con un planteo que a primera vista parecía defensivo, pero que en la práctica fue muy ofensivo. Néstor Gorosito plantó en el campo un solo delantero: el juvenil Emilio Zelaya, pero atacó por los costados con el ida y vuelta de Lionel Ríos por derecha y, sobre todo, por punta izquierda de Angel Di María, que con su habilidad desbordó todas las veces que se lo propuso a Hugo Ibarra.

Para marcar y rodear a Riquelme estaban de derecha a izquierda Andrés Díaz, Calgaro y Cristian González, presionándolo en todos los sectores para que se sintiera incómodo cada vez que recibía y para salir jugando desde su campo sin tirar pelotazos.

Boca intentó atacar por izquierda con sociedad interesante que hicieron Neri Cardozo, Morel Rodríguez y Riquelme, pero de a poco, entre el debutante Abel Espinoza y Andrés Díaz, fueron cortando el circuito.

El problema fundamental de Boca, en ese primer tiempo, fue la recuperación de la pelota en la mitad de la cancha, por lo que el partido se jugó donde Rosario Central quiso, es decir, lejos del área de Cristian Alvarez.

Y el planteo se perfeccionó con el gol de Zelaya, que nació de un tiro de esquina que Di María bajó de cabeza para el goleador.

En el segundo tiempo, Russo corrigió el planteo con los ingresos de Pablo Ledesma y Clemente Rodríguez por Ortemán e Ibarra. De esa manera reforzó su sector derecho por donde Di María hacía mucho daño.

El resultado fue muy bueno, porque Di María no pudo con Clemente Rodríguez y Ledesma entró en el circuito de juego con Battaglia y Riquelme, por lo que Boca empezó a manejar pelota y terreno.

Rosario Central replegó sus líneas y no atacó más, por lo que el partido se jugó peligrosamente en su área. El empate llegó rápido, cuando Palacio aprovechó un rebote en el área y después lo de Boca fue cargar en busca del triunfo.

La línea defensiva de Rosario Central se reforzó con otra línea de cuatro, porque los mediocampistas se agruparon 20 metros adelante de los defensores con la única misión de defender.

Sólo Lionel Ríos intentó acompañar a un solitario Zelaya, que mostró astucia para moverse dentro del área y casi consigue el gol del triunfo en un solitario contraataque.

Boca se desordenó. Buscó con centros que facilitaron el trabajo de Ronald Raldes y Damián Ledesma y terminó apretado por la falta de espacios.

Russo puso a Bruno Marioni por Palermo buscando más movilidad en ataque, pero «barullo» le hizo honor a su apodo embrollando cada una de las pelotas que recibió.

Riquelme, con su tranco lento habitual, buscó con un toque o un pelotazo de media distancia resolver el partido a favor de Boca, pero se lo vio falto de distancia y perdió más veces que las que ganó. Aunque puso un par de pases con su sello característico (uno a Palermo que el delantero definió muy mal y otro a Bruno Marioni que terminó adelantando la pelota) no gravitó en el partido. Por lo que en su debut quedó más en el debe que en el haber.

Boca pudo haber ganado el partido, pero si quiere ser protagonista del torneo, tiene que mejorar mucho futbolísticamente y encontrar un esquema para aprovechar las virtudes de Riquelme y disimular sus defectos.

Rosario Central terminó festejando el empate cuando podría haberlo ganado en el primer tiempo, pero con un equipo con tanta juventud es un resultado muy meritorio.

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