Boca se aferró a la lógica y venció a Quilmes

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Boca apuntaló su regular campaña en el torneo Apertura de fútbol con la merecida victoria que logró sobre Quilmes por 1 a 0, como local, en un partido válido por la 17° fecha.

El encuentro se definió con una conquista de Cristian Erbes, a los 69 minutos. El triunfo, legítimo, más amplio en el juego que en el marcador, apenas apuntala la opaca campaña de Boca, que sumó 23 puntos en la clasificación y no participa de la lucha por el título.

Quilmes, que mostró precarios recursos futbolísticos y escasa vocación ofensiva, se mantiene con 13 unidades. En un partido discreto, de baja intensidad, Boca ejerció una nítida supremacía en el juego que, sin embargo, le costó trasladar esa condición al marcador.

Quilmes esperó a Boca con muchos hombres en su campo y tuvo en el arquero Hernán Galíndez una figura clave para contener los embates ofensivos del equipo local.

Una de las mejores oportunidades de Boca para conseguir la apertura del marcador se consumó a los 4 minutos cuando Fabián Monzón sacó un potente remate de zurda que estrelló la pelota en el travesaño.

El equipo orientado por Roberto Pompei no exhibió un juego de alto nivel, pero su modesta consistencia colectiva, sustentada en el buen desempeño de Gary Medel en el centro del mediocampo y la capacidad de desequilibrio de Sergio Araujo, le bastaron para controlar el partido y contar con media docena de situaciones de gol en el primer tiempo.

Sí fue meritorio que, a pesar de sus frustrados intentos, Boca mantuviera una persistente búsqueda sobre el arco rival. Los roles de los equipos se mantuvieron en el segundo tiempo.

El local insistió en el dominio de la pelota y en la actitud de ataque, pero repitió los errores de la etapa inicial.

Quilmes buscó en el banco de suplentes alguna variante que le permitiera ganar tiempo de posesión de la pelota (Gustavo Varela y Miguel Caneo), pero de todos modos no encontró la fórmula para robarle la pelota al rival.

La merecida apertura del marcador se consumó, finalmente, a los 69: Martín Palermo se disfrazó de Juan Román Riquelme, habilitó a Gary Medel en el área; el arquero Galíndez desvió el remate del chileno; y Erbes, a lo Palermo, tomó el rebote y resolvió rápidamente para establecer la ventaja con un remate desde afuera del área.

Quilmes no tuvo capacidad de reacción y por eso el espectáculo perdió intensidad. Entre la impotencia ofensiva de la visita y las demoras de Roberto Pompei en realizar cambios ante un equipo que resignaba brillo colectivo, el partido perdió dinámica e interés.

Boca, que terminó en cancha con nueve jugadores surgidos de sus inferiores (a excepción de Christian Cellay y Martín Palermo), cerró el partido sin sobresaltos.

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