Boca se quedó con la Recopa Sudamericana en un discreto partido ante un rival que, con dos hombres menos, terminó ganando el partido, pero no le alcanzó la diferencia para forzar los tiros del penal.
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El equipo argentino jugó seguramente el peor partido desde que asumió la conducción técnica Alfio Basile, ya que careció de ideas como para generar juego fluido, se dedicó a rechazar lo más alto y lo más lejos posible la pelota apostando al contraataque como única arma para llegar hasta el arquero Ramírez. Boca no jugó bien, se equivocó tácticamente al plantear un partido de contraataque cuando, presionando al rival, tenía todas las facilidades para ganar el partido. Se quedó con la Recopa Sudamericana por las deficiencias de un rival que no supo aprovechar la ventaja anímica de haber convertido un gol a los 7 minutos y por un grosero error arbitral del uruguayo Jorge Larrionda, quien expulsó mal a Chará a los 42 minutos del primer tiempo.
Boca deambuló por la cancha, sin mucha idea futbolística con Bilos y Delgado muy lejos de los mediocampistas y con cuatro defensores que jugaron en línea permitiendo que lo sorprendiera un equipo muy limitado.
La Recopa la ganó en Buenos Aires, en aquellos 20 primeros minutos en los que marcó tres goles y mostró una enorme superioridad. Superioridad que no pudo hacer valer en los 70 restantes y en estos 90 jugados ayer.
El gran responsable fue Boca, que no tuvo el volumen de juego que se espera de jugadores como Gago, Battaglia, Insúa y Bilos.
Empató en un contraataque y después aprovechó la desesperación del rival para « enfriar» el juego en los últimos 30 minutos y asegurarse una copa más en su vitrina.
Es la primera que logra en el año de su centenario y con Alfio Basile como director técnico. Un año que no le fue propicio y en el que hasta ahora tuvo más tristezas que alegrías.
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