Bilos cabecea para conseguir el primer empate de Boca, ilusión que duró apenas un minuto. El equipo de Basile se repitió en centros al área y sufrió hasta el final para rescatar un punto ante un mezquino Rosario Central que aprovechó sus oportunidades.
Boca no jugó bien. Se repitió en centros como único argumento ofensivo y le faltó tranquilidad para pensar un partido que se había complicado. No jugó bien, pero no merecía perder ante un «mezquino» Rosario Central, que marcó un gol a los 2 minutos y se defendió los otros 88. Por eso el gol de Guillermo Barros Schelotto a los 2 minutos de tiempo adicional puso justicia a un partido que no tuvo buen fútbol, pero sí mucha emotividad.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El gol de Alemanno condicionó el desarrollo del partido, porque Rosario Central, que había ido a jugar a cancha de Boca de contraataque, se encontró que conseguía casi sin proponérselo lo que vino a buscar y entonces se retrasó para defender la ventaja armando dos líneas de cuatro, una dentro de su área y la otra 15 minutos más adelante y porque Boca sintió anímicamente el gol en contra y se desordenó para buscar rápidamente el empate, equivocando el camino.
Boca quiso ser «arrollador» como hace una semana ante Gimnasia de Jujuy, pero no tuvo variantes. Eligió el camino del centro al corazón del área para Palermo como único argumento y se olvidó de la habilidad de Insúa y Gago para abrir brechas ante una defensa muy poblada, que se las arregló para bloquear 90% de esos centros y cuando Palermo podía cabecear lo hacía apurado por un defensor por lo que no podía darle la dirección o la fuerza suficiente para derrotar a un eficiente Ojeda.
Rosario Central no tuvo ambición. Se conformó con la temprana ventaja y esperó pacientemente un contraataque para ampliar la diferencia. Tuvo la fortuna de que inmediatamente después del gol del empate de Bilos se encontró con un error defensivo y un gol en contra de Neri Cardozo que lo volvió a poner ganador, por lo que en los últimos minutos profundizó su trabajo defensivo y en el pecado tuvo la penitencia.
Boca confundió vértigo con velocidad y no tuvo quien le pusiera la pausa a tanto despliegue. Fue un equipo apurado y sin ideas, que se cansó de tirar centros y nunca bajó la pelota para intentar otros caminos futbolísticos. Basile intentó con Neri Cardozo por un anodino Fabián Vargas y consiguió el efecto contrario al buscado, porque el juvenil mendocino quiso darle más velocidad al mediocampo y sólo aportó más confusión.
Boca tuvo garra. Luchó hasta la última pelota, pero no pensó ninguna. Consiguió salvar un punto porque en el centro «número mil», Bilos peinó hacia el medio del área y Barros Schelotto apareció a espaldas de los dos zagueros rosarinos. Si no, se hubiera ido con las manos vacías.
Dejá tu comentario