23 de marzo 2014 - 00:06

Boca volvió a decepcionar y la punta le queda cada vez más lejos

Una postal del partido. Trabado, disputado y con pocas ideas.
Una postal del partido. Trabado, disputado y con pocas ideas.
Quilmes y Boca Juniors diseñaron un soporífero partido que terminó 0-0 y se inscribió como resultado lógico a partir de lo que ofrecieron uno y otro en este partido válido por la 9na. fecha del torneo Final 2014.

El encuentro se jugó en el estadio Centenario, sin gente, por decisión de los organismos de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, a raíz de los incidentes que protagonizaron hace casi dos semanas dos facciones de la barra brava de Quilmes en el encuentro ante All Boys (1-2), por la séptima jornada.

En lo estrictamente deportivo, los dos equipos hicieron gala de sus limitaciones y exhibieron sus discretas actualidades con 90 minutos que apenas sacudieron la modorra.

Quilmes quedó con 7 puntos en la tabla, en la última colocación, junto a Arsenal y Racing Club. El elenco de Ricardo Caruso Lombardi lleva tres encuentros sin victorias (un empate, dos derrotas) y sigue en zona de descenso.

Boca, por su lado, a una semana de afrontar el Superclásico con River Plate, mostró una cara desteñida, la misma que lo identificó en lo que va del campeonato, en donde no logra evadir la irregularidad, más allá de esta racha de cuatro cotejos sin perder.

Porque el equipo conducido por Carlos Bianchi reúne 12 unidades y está en el lote medio de la tabla, a seis del sorprendente líder, Colón de Santa Fe.

El partido fue un espectáculo discreto por donde se lo mire. Ni siquiera desde las tribunas se aportó ese calor y color que solía identificar al fútbol argentino, tiempo atrás.

Es que los incidentes que los barras protagonizaron hace casi dos semanas en la previa del encuentro con All Boys incidieron para que la Agencia de Prevención de Violencia en el Deporte (APREVIDE) decidiera clausurar las puertas.

Los dos apostaron a sus armas para buscar prevalecer en el desarrollo. El local jugó a los pelotazos cruzados para Garnier o bien intentó sacar rédito de alguna pelota detenida.

Por el contrario, Boca intentó desnivelar con ese triángulo en mitad de cancha que puso
en cancha con Gago-Riquelme-Acosta. Pero el mediocampo visitante fue neutralizado por el tándem Braña-Benítez y el circuito se cortó con rapidez.

Las chances de gol no abundaron durante los 45 minutos iniciales. A los 6, un pase de Luciano Acosta a Emmanuel Gigliotti terminó con un remate débil del goleador a las manos de Silvio Dulcich.

A los 25, Quilmes tuvo una situación más o menos clara, con un disparo de Leandro Benítez que rebotó en Claudio Pérez y se fue al córner.

Y sobre los 44, el equipo de la Ribera, que tal vez tuvo una predisposición mayor para quedarse con los tres puntos, exhibió otra ocasión para concretar, con un centro cruzado de Riquelme que derivó en un cabezazo del pibe Federico Bravo, que se fue desviado.

Pero si la primera parte fue mala, la segunda, directamente, fue insoportable. Un concierto de pases mal dados, imprecisiones y piernas fuertes que terminó con la expulsión de Bravo, cuando se cumplía el segundo minuto de tiempo adicional, por un foul sobre Rodrigo Braña.

La única chance de desnivelar llegó a los 42m., con un tiro desde 25 metros de Riquelme, que exigió una buena respuesta de Dulcich. Muy poco como para acreditar méritos de triunfo. Por un lado y por el otro.

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