Boca y River vuelven al trabajo con la cabeza en el Superclásico
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Rver y Boca se preparan para una nueva edición del Superclásico.
Más allá de su enojo, y al menos en el ataque no tiene muchas otras opciones el DT boquense: suspendido Cvitanich, impedido Silva y lesionado Lucas Viatri, las variantes más "veteranas" con las que cuenta en la línea alta son Pablo Mouche y Nicolás Blandi.
Hacia atrás tiene más, y muy probablemente Falcioni se incline por una formación mixta, con la presentación de Ledesma.
El ánimo en River es mejor: salió campeón de la Copa Ciudad de Mar del Plata (0-0 con Estudiantes de La Plata, 2-1 a Racing Club) y mostró el debut sobresaliente del delantero franco argentino David Trezeguet (incorporación durante el receso junto con el volante Leonardo Ponzio), que le marcó un tanto a la "Academia" y se desvive por salir a jugar su primer superclásico.
Después de hacer la parte más física de sus trabajos de verano en el predio de la AFA en Ezeiza, el plantel que conduce Matías Almeyda volverá a las tareas mañana ya en el estadio Monumental.
El "Pelado" Almeyda ya anunció que en el segundo clásico, el 29 en Mendoza, pondrá una formación alternativa por la inminencia de las competencias oficiales (jugará ante Almirante Brown el 4 de febrero por la 19ª fecha del Nacional B), así que este choque del miércoles con Boca será la ocasión de probar a los titulares.
No podrá estar, eso sí, el volante Lucas Ocampos, con una distensión en el cuadríceps.
Lo saliente, más allá de ánimos puntuales por los partidos del verano, es la coyuntura histórica: Boca en Primera (y último campeón) y River, por primera vez en su vida, en el ascenso.
Esta asimetría inédita motivó la oposición del presidente de River, Daniel Passarella, a la realización de los partidos (el propio Almeyda sostuvo esta postura), pero los jugadores de uno y otro, sin embargo, bajaron el tono y hablaron del superclásico como lo que es y debiera ser: una fiesta única.



