Al partido le sobraron 60 minutos. Brasil necesitó solamente de 30 para marcar su superioridad notoria ante Chile y después le «perdonó la vida» haciendo circular la pelota hacia los costados y reservando jugadores para una mejor ocasión.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Brasil clasificó para el Mundial mostrando que es el equipo más poderoso del mundo ante un equipo chileno que intentó jugar de «igual a igual» y terminó « suicidándose» con una línea de tres defensores que nunca pudo contener a los delanteros brasileños.
Faltó Ronaldinho, pero nadie lo extrañó porque lo reemplazó un Robinho muy inspirado que se juntó con Kaká, Adriano y Ronaldo haciendo un verdadero festival de fútbol. El segundo gol de Brasil fue una muestra de categoría futbolística y participaron los cuatro: la jugada la inició
Adriano desbordando por derecha, tiró el centro pasado y Kaká la tocó en el área para Ronaldo que de espaldas al arco buscó a Robinho con un lujo para que éste convierta.
Brasil fue un equipo compacto. Bien equilibrado en defensa con la habilidad de Lucio y la reciedumbre de Juan sumada a los dos mejores laterales del mundo: Cafú y Roberto Carlos.
Un mediocampo con dos para marcar: Emerson y Ze Roberto y los «cuatro magníficos» para crear fútbol intercambiandosus posiciones en el campo con naturalidad.
Todo eso lo mostró en los primeros 30 minutos, porque después se dedicó a regular esfuerzos y manejar la pelota para los costados. Parreira dejó en el vestuario a Ronaldo para poner a Ricardinho y después hizo entrar a Gilberto Silva para que descanse Emerson cuando ya Brasil se había despreocupado del partido. En el final se acordó que el 4 a 0 era mentiroso y Adriano metió el quinto para redondear el resultado.
Dejá tu comentario