La desazón del seleccionado argentino después de la derrota. Los jugadores se miran entre
sí sin entender qué pasó. (arriba) Maicon y
Vagner
Love llevan
la Copa
América en
la vuelta
olímpica al
estadio
Romero.
Brasil le
ganó con
amplitud a
la Selección
argentina y
volvió a
festejar. (abajo)
El sueño terminó en pesadilla. La Selección no repitió actuaciones anteriores y terminó perdiendo ante un Brasil especulativo, cuya mayor virtud fue ser práctico y pegar en los momentos justos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El gol a los 4 minutos de Julio Baptista cambió el destino del partido, y el tiro en el poste de Riquelme no lo pudo enderezar. Argentina salió con la soberbia de saberse superior y empezó a dominar la pelota y terreno desde el primer minuto. Brasil, en cambio, armó una línea de tres mediocampistas delante de su línea defensiva y se dejó dominar buscando dar el zarpazo de contraataque.
En el primer contraataque marcó el gol. Pelotazo largo de Mineiro a espaldas de Zanetti, por allí apareció Julio Baptista, que antes del cruce de Ayala, le pegó de emboquillada y cruzado, superando a Abbondanzieri.
La Selección trató de no perder la calma e intentó seguir tocando la pelota en la mitad de la cancha, buscando espacios que Brasil no le daba. La única clara fue el remate de Riquelme que pegó en el poste y después siempre chocaba ante un mediocampo que cuando se veía superado apelaba a la falta como recurso, ante la pasividad de Carlos Amarilla, que en ese primer tiempo mostró una sola tarjeta amarilla.
Brasil siguió agazapado y en otro contraataque aumentó el resultado a favor, ante un gol en contra de Ayala, que se anticipó a Abbondanzieri y quiso rechazar un centro de Daniel Alves.
En el segundo tiempo nada cambió. El equipo de Basile siguió intentando, sin conseguir casi nada, y Brasil seguía jugando sus cartas al contraataque.
Argentina seguía demostrando que no era su tarde. Messi intentaba la individual y terminaba chocando contra los defensores. Tevez ni siquiera intentaba, porque entre Alex y Juan lo anticipaban siempre, y Riquelme cada vez jugaba más lejos del área contraria. Basile intentó con Aimar por Cambiasso, pero el ex River no pudo cambiar nada.
Dentro de ese panorama, Brasil pudo hilvanar otro contraataque, y Daniel Alves marcó el tercero ante un gran pase de Vagner Love.
La Selección argentina terminó chocando y tirando centros para la cabeza de un Alex que sacó todo. Impotente y sin soluciones para superar a una defensa numerosa, terminó mostrando su peor versión, la del equipo pasmosamente lento y sin profundidad.
La ilusión se transformó en decepción. La Selección que había enamorado al público terminó derrotada. Sus grandes figuras tuvieron « vacaciones», y Brasil volvió a ser campeón. Una vez más, la historia tuvo un final triste.
Dejá tu comentario