Hablando del Mundial y sus secuelas, en Argentina hubo una noticia y algunas conjeturas. Lo que llega de FIFA indica que a Claudio Paul Caniggia el tribunal de sanciones del torneo le aplicó dos fechas de suspensión (a cumplir en eliminatorias u otro Mundial, cosa que hace reír por la edad del jugador) y el pago de una multa de 5.000 francos suizos y 1.500 más por gastos administrativos (algo así como 4.300 dólares, que no es menos risible), al sindicarlo en rebeldía por no presentarse a declarar dentro de las 24 horas siguientes al insulto que le propinó desde el banco al árbitro dinamarqués Nielsen.
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Entre las conjeturas, el tema que se instaló en Buenos Aires es la herencia en el cargo de técnico de la Selección nacional. Como se dijo, Grondona le «habría» ofrecido el cargo y Pekerman lo «estaría» estudiando. En síntesis, nada. Sin embargo, se especula (con cierto dejo de certeza) que el tema, si bien tiene una arista futbolística, no escapa a lo económico. Esta situación dará a luz no bien Julio Grondona pise Ezeiza. En AFA esperan que se cumplan tres situaciones: 1) que concluya el contrato con Bielsa (se cumple a fin de mes): 2) que Grondona le proponga a Pekerman el puesto cumbre de la dirección técnica de mayores (desapareciendo el actual cargo) y 3) que el actual director de selecciones nacionales lo acepte o no (porque allí está escondido el tema económico).
En estos tres pasos se centra la idea que barajan los dirigentes. Actualmente, Bielsa y Pekerman perciben 70.000 dólares (pesificados). Al no renovarle el contrato a Bielsa, sólo quedan por abonar 70.000, que sería el importe a cobrar en el futuro por Pekerman. Si quiere mantener la actual situación, debe atenerse a percibir la mitad (35.000) y ofrecerle al nuevo técnico -que nomineuna cifra igual. Si Pekerman no acepta, en AFA se tomarán su tiempo y mientras tanto se ahorrarán la módica suma de 140.000 pesos mensuales, que no es poco.
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