Chicago hizo pesar la calidad individual de sus jugadores y consiguió continuar en primera, casi sin sufrir sobresaltos. La habilidad de Carreño, el equilibrio que brinda al mediocampo Huerta, el talento de Amaya y la gran serenidad que da desde su arco Catriel Orcellet marcaron diferenciasque Jonathan Santanase encargó de cristalizar en el arco de Argentinos con dos apariciones sorpresivas.
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Argentinos luchó con sus armas: la habilidad de Coyette y Mariño y el despliegue físico del resto, pero le faltó potencia a la hora de definir en las cercanías del área y las pocas veces que remató al arco se encontró con un arquero muy seguro.
Con el correr de los minutos las diferencias entre un equipo de primera y uno de la B Nacional se hicieron notorias y por tanto no extrañó cuando Chicago se puso en ventaja, después de un desborde por derecha de Carreño que Santana empujó a la red. Un golpe de gracia. En ese momento se acabaron las ilusiones de Argentinos y de su técnico Ricardo Gareca que puso en la cancha todo el caudal ofensivo con que contaba (entraron Gianni y Roberto González, por un zaguero y un mediocampista) pero no le alcanzó, ni siquiera, para crear una sola situación clara de gol.
Chicago se quedó en primera y es justo, porque el equipo que hasta ayer dirigía técnicamente Néstor Gorosito, demostró a lo largo de la temporada que es un equipo que merece estar en la división superior por muchas razones: tiene gran convocatoria de público y jugó de igual con los grandes de la categoría. Llegó a esta instancia porque tuvo un bajón futbolístico que lo hizo perder varios partidos.
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