Con un dobles perfecto, Argentina arrasó a Serbia y ahora viaja a Bélgica
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El festejo del equipo argentino tras el triunfo de Mayer y Berlocq.
Por eso la decisión de Orsanic salió redonda: puso todo para liquidar una serie que venía muy favorable y el dobles le puso el broche de oro. Mayer y Berlocq borraron de la cancha de Zimonjic y Troicki, fueron muy parejos y jugaron sin fisuras.
Tomaron decisiones correctas todo el tiempo y las subidas a la red fueron naturales, no forzadas. Entonces, buscaron que el duelo directo con la pareja serbia sea con los cuatro en el fondo de la cancha, donde más ventajas tenía el elenco nacional.
Y mientras que "Charly" y el "Yacaré" se repartían winners y aciertos, Troicki cometió errores tácticos y estratégicos que Zimonjic intentaba solventar y terminaron comprometiendo el partido para los europeos. La paralela que cubría el número 20 del mundo fue una invitación constante para los argentinos.
Desde el primer momento la dupla nacional cargó el juego sobre Troicki, que ya venía golpeado por la dura derrota con Delbonis y no amagó a levantarse este sábado. El hecho de tener al lado a una leyenda del tenis serbio y a uno de los mejores del mundo en dobles tampoco lo ayudó.
Casi como una manera de expiar sus propias falencias, los jugadores visitantes reclamaron todo el tiempo por molestos flashes que surgían de las tribunas. El público se lo empezó a tomar en serio y pedía todo el tiempo que no perturbaran con las luces, porque entre semejante espectáculo, verse perjudicado era una picardía.
Pero también las casi siete mil personas que llenaron el estadio cubierto de Tecnópolis le dieron un clima típico de Copa Davis, alentando y sosteniendo a los jugadores. Los serbios, fastidiosos, ya sin ganas de seguir dando batalla, hacían lo que podían y Zimonjic no tuvo mejor idea que sacar de abajo, aún cuando faltaban dos puntos para concluir el partido.
No hubo milagro visitante y todo el equipo se juntó completo para festejar y agradecer a propios y espectadores. Argentina vuelve a estar en semifinales después de dos años y tocará viajar, del 18 al 20 de septiembre, a Bélgica, donde espera David Goffin, hoy 14 del mundo y que se adapta con facilidad a cualquier tipo de superficie, lo que hace indicar que pondrán una cancha rápida indoors.
Como ante Brasil, la bandera argentina con la frase "Un país, un equipo, un sueño" volvió a flamear. Fue una victoria deseada, pero con un marcador que no era el más lógico. La producción nacional, en cada punto con rendimientos diferentes, invita a pensar que en semifinales hay chances de volver a una definición y tener cerca otra vez el trofeo más esquivo.




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