Con un tiempo para cada uno, el superclásico fue empate
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Juan Román Riquelme (Boca), Fernando Belluschi (River)
La rápida apertura del marcador hacía presagiar una goleada que siempre estuvo latente durante ese primer período, ya que Boca tuvo varias oportunidades para ampliar la diferencia en los pies de Rodrigo Palacio y Martín Palermo.
Pero Carrizo en muchas ocasiones y la falta de precisión a la hora de anotar de Palacio (nunca tiene buenos partidos contra River) y el 'Titán', fueron desinflando esa expectativa hasta hacerla desaparecer por completo.
Y después, ya en el segundo tiempo, con la declinación en el rendimiento de Juan Román Riquelme y el "abuso de confianza" propia de jugadores como Ledesma y Ever Banega, que se excedían en el traslado del balón, las posibilidades de llegar empezaron a ser más que esporádicas.
Mientras todo esto ocurría con el empate ya concretado, la falta de resolución del técnico boquense, Miguel Russo (recién hizo el primer cambio a los 40 minutos, como para otorgarle una "digna" despedida a Guillermo Barros Schelotto) para mover al equipo terminó por solidificar la paridad.
Es que Boca fue perdiendo dinámica y circulación de balón, le desaparecieron los espacios que creaba en el primer período y hubo jugadores que literalmente desaparecieron del partido como Neri Cardozo y el mencionado Riquelme.
Entonces River, con poco, sin inspiración porque Fernando Belluschi hace un tiempo que dejó de ser el jugador gravitante que supo ser en sus comienzos en el equipo de Núñez, apoyándose en su defensa y lanzando un par de contraataques afortunados, a punto estuvo de quedarse con todo.
Sobre los 40 minutos Marco Ruben disfrutó de una oportunidad inmejorable cuando ingresó por izquierda y su zurdazo cruzado se fue rozando el poste.
No hubiera sido justo de ninguna manera, porque para Boca era un castigo a su forma de encarar el partido en el segundo tiempo, cuando creyó que tenía todo resuelto sin tenerlo.
Y un premio exagerado para River, que no mejoró respecto de sus últimas actuaciones, y si sobrevivió a este superclásico fue simplemente porque su 'primo' le perdonó la vida.




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