27 de julio 2004 - 00:00

Copa América dejó ganancias

A los peruanos, esta 41ª edición de la Copa América, que culminó el domingo en Lima con la coronación de Brasil, no les dejó réditos deportivos, aunque sí económicos, ya que tuvieron una ganancia de u$s 2 millones.

A pesar de la temprana eliminación del seleccionado local, en cuartos de final a manos de la Selección argentina, el certamen continental más antiguo del mundo -organizado por Perú- también fue un éxito en cuanto a las recaudaciones conseguidas en los 26 encuentros disputados desde el 6 hasta el 25 de junio en siete sedes distintas.

En el Estadio Nacional de Lima la asistencia en las dos primeras jornadas, con dos partidos cada una, fue de 88.500 personas. En la edición anterior de la Copa América, jugada en Colombia, la asistencia promedio por partido fue de 33.200 espectadores.

«Los estadios se llenaron en 70%, logrando una recaudación por venta de entradas de 4,7 millones de dólares», dijo el gerente de la organización, Irzio Pinasco.

«Sumando este importe a los ingresos por auspicios en el torneo de unos 800.000 dólares y excluyendo los gastos por 3,5 millones de dólares que generó por la organización, nos queda una ganancia de dos millones de dólares», agregó.

El gobierno peruano y las autoridades de las ciudades donde se jugaron los partidos del torneo continental invirtieron hasta 20 millones de dólares para mejorar la infraestructura de sus estadios y aumentar su capacidad.

Antes de comenzar la Copa, el presidente de Perú, Alejandro Toledo, había señalado que «esta justa deportiva generará al país ingresos por 35 millones de dólares por negocios privados involucrados con el desarrollo del torneo y por el ingreso de unos 35 mil turistas».

Sin embargo, ese objetivo se habría frustrado por una crisis del sector aerocomercial peruano durante la realización del torneo por la suspensión de operaciones casi dos semanas de la empresa Aero Continente, la mayor aerolínea local y que reanudó sus vuelos bajo el nuevo nombre de Nuevo Continente. Además, los organizadores de la Copa tuvieron que enfrentar durante el torneo un paro de la entidad que reúne a los sindicatos de trabajadores del país, en protesta contra el accionar del presidente Toledo, cuya gestión a tres años de su gobierno es aprobada por sólo ocho por ciento de la población, según encuestas.

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