En la mayoría de los deportes, una pelea entre jugadores no es normal y, cuando ocurre, el juego se detiene, los árbitros intervienen y se aplican sanciones inmediatas. Sin embargo, en el hockey sobre hielo estos episodios forman parte del espectáculo y están contemplados en el reglamento, pero los motivos son difíciles de entender.
Cultura violenta: el insólito código que permite a los jugadores de hockey agarrarse a trompadas
A diferencia de otros deportes, la NHL encontró la forma de no sancionar a quienes terminar a las piñas durante un partido.
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Este deporte permite que sus protagonistas "se saquen la bronca", sin derivar en fuertes sanciones.
Para quienes no están familiarizados con este deporte, la escena resulta llamativa, pero para aquellos que lo conocen y consumen, es un condimento extra y necesario pese a ser algo que sería repudiado en el resto del mundo.
No los expulsan: por qué está permitido destrozarse a golpes en el hockey sobre hielo
La NHL permite las peleas porque, según sus dirigentes, ayudan a prevenir lesiones más graves y a mantener el control del juego. El punto 56 del reglamento, introducido en 1922, establece que, siempre que los jugadores sigan ciertas normas, el castigo se limita a cinco minutos de penalización.
Gary Bettman, comisionado de la liga, explicó que estos enfrentamientos funcionan como un regulador natural dentro del juego. Según sus declaraciones, permiten a los jugadores descargar tensiones sin recurrir a actos más peligrosos, como golpes con el palo o choques violentos que podrían generar lesiones graves. Dentro de este contexto, Legal Sport señala que las autoridades consideran que estas contiendas reglamentarias son un mal menor en comparación con otras agresiones en el hielo.
Para ser todavía más concretos, las normas de la NHL establecen condiciones claras para que las peleas sean consideradas válidas. Los jugadores deben soltar sus sticks, quitarse los guantes y agarrarse de la camiseta del rival antes de iniciar los golpes. La pelea se detiene cuando uno de los involucrados cae al suelo o los árbitros intervienen. También está prohibido que otros jugadores se sumen al enfrentamiento, lo que evita así que la situación se salga de control.
No juegan, pelean: quiénes son los "enforcers"
Más allá de la reglamentación, las peleas se convirtieron en un elemento cultural dentro de la NHL. Para muchos aficionados, estos enfrentamientos añaden emoción a los partidos y forman parte del espectáculo. La presencia de los llamados "enforcers", jugadores especializados en proteger a sus compañeros y participar en peleas estratégicas, alimenta este show.
La función de estos jugadores es evitar que los talentosos sean víctimas de agresiones intencionadas. En la historia de la liga, Rob Ray se destacó como uno de los jugadores con más peleas registradas, con un total de 379 enfrentamientos a lo largo de su carrera.
Las lesiones más comunes por las peleas
A pesar de las regulaciones, las consecuencias en el cuerpo son innegables. Las contiendas suelen durar unos 30 segundos, pero dejan secuelas agudas de manera inmediata. Las zonas más afectadas son la cabeza y la cara, registrando constantes laceraciones, dientes rotos y fracturas nasales.
También son habituales las lesiones en las manos, conocidas médicamente como "fractura del boxeador", que ocurren al impactar contra los duros cascos del rival. Además, estas riñas causan entre el 8% y el 9% de todas las conmociones cerebrales diagnosticadas en el torneo.
Sin embargo, el impacto a largo plazo es el que enciende las verdaderas alarmas debido al efecto acumulativo de los traumas en la cabeza. Estudios médicos advierten datos contundentes sobre los jugadores involucrados:
- Mortalidad temprana: Los "enforcers" tienden a fallecer aproximadamente diez años antes que el resto de los deportistas de la liga.
- Daño cerebral: El golpe constante está directamente vinculado al desarrollo de Encefalopatía Traumática Crónica (CTE), una enfermedad neurodegenerativa que suele manifestarse años después del retiro.
- Salud mental: Existe una mayor incidencia de depresión, trastornos de personalidad, abuso de sustancias y riesgo de suicidio entre quienes estuvieron altamente expuestos a peleas constantes.
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