El surcoreano Kim Un-yong, vicepresidente del Comité Olímpico Internacional (COI), preso en su país por corrupción, dimitió de su cargo en el máximo organismo deportivo, indicaron este viernes fuente próximas al caso.
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Kim, 74 años, amenazado de exclusión del COI en el próximo congreso previsto en Singapur a principios de julio, purga una pena de dos años por haber desviado millones de dólares de federaciones deportivas y haber aceptado sobornos.
Una confirmación oficial es esperada durante la jornada del viernes por parte del COI desde su sede en Lausana (Suiza).
Kim Un-yong negó siempre las acusaciones y deseaba acudir a Singapur para defenderse, pero habría decidido tirar la toalla debido a las presiones de dirigentes de su país.
Su dimisión significa que el asunto está cerrado en lo que concierne al COI y que todos los procesos iniciados contra él son archivados.
En febrero, el presidente del COI, Jacques Rogge, había escrito a Kim para anunciarle que el comité ejecutivo había decidido recomendar su destitución en Singapur, terminando su carta con esta frase: "Le señalo que todo procedimiento de expulsión será automáticamente e inmediatamente interrumpido si decide usted dimitir".
Miembros asiáticos del COI afirmaron a las AFP que intentaron empujar a Kim a que dimitiera, antes que lanzarse a una batalla perdida de antemano.
"La dimisión es la mejor solución para él y el COI", explicó uno de estos miembros del continente asiático.
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