En tiempos en donde los casos de doping son cada vez más frecuentes y la inclinación por el juego limpio no deja de decaer, sorprendió ayer gratamente que una atleta retirada de la ex Alemania Oriental, Ines Geipel, pidiera a la federación de su país que se anulen todos sus récords porque fueron obtenidos con uso de estimulantes. Especialista en velocidad y salto en largo, Geipel integró el equipo de la ex RDA de los años '80 y conserva desde hace 21 años el mejor tiempo en posta de 4x100m con un tiempo de 42 segundos y 20 centésimas.
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«Quieroque se cancelen todas mis récords», pidió Geipel en la carta que envió a la Federación Alemana de Atletismo, divulgada ayer por la agencia «ANSA». La mujer, hoy docente universitaria, denunció en numerosas entrevistas el doping sistemático que hacía la ex Alemania comunista y los problemas de bulimia y obesidad que sufrió personalmente por ello. Claro, los logros deportivos eran una herramienta propagandística valiosa para un régimen incapaz de exhibir verdaderos éxitos económicos, sociales y políticos.
Uno de los casos más clamorosos sobre los daños de ese doping sistemático fue el de la atleta Heidi Krieger, sometida a un tratamiento con hormonas tan intenso y prolongado que debió terminar cambiando su sexo hace casi diez años.
Tras un juicio que desnudó el doping de la ex RDA y fijó indemnizaciones para las atletas dañadas, la federación alemana propuso a la Federación Internacional de Atletismo (FIAA) eliminar los récords fraguados, pero sin éxito. Por eso Geipel acomete ahora esta digna batalla personal.
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