El sufrimiento de un grande

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El domingo me tocó volver en el tren con un grupo de hinchas de River. No eran barras bravas, pero cada uno tenía la camiseta o el buzo de su equipo y volvían desilusionados después del empate ante Colón. Reflexionaban en voz alta y todos estaban de acuerdo: "Estamos listos", "es casi imposible que zafemos de la promoción"; "si no hacemos goles no podemos pretender sumar puntos" ó "lo que más bronca me da es que juguemos como un equipo chico, que no seamos protagonistas" eran las frases más comunes.

Passarella les había prometido un equipo ofensivo y por eso contrato a Ángel Cappa, pero los malos resultados le hicieron dar un golpe de timón, cambiando totalmente de rumbo y aunque con Juan José López sumaron muchos más puntos, estos no alcanzaron para no tener que sufrir hasta el final y por eso todas las decisiones se ponen en discusión. River no tiene contundencia, pero tampoco tiene juego. Sus jugadores, muchos de gran calidad, están superados por la situación y eso los paraliza dentro de la cancha.

Para colmo el triunfo de Lanús ante Independiente complicó aún más la situación de River, que tiene que jugar su destino en la última fecha ante los granates en el Monumental.

River ya no depende de si mismo porque si Olimpo consigue los 6 puntos se salva y los rivales de los bahienses son más que accesibles, ya que el viernes recibe la visita de Newell's que va último en el torneo y está jugando con juveniles y en la última fecha irá a jugar con un Quilmes ya descendido y por ende desmoralizado.

Tigre, que es el otro complicado, tiene 3 puntos más que River, por lo que ganando uno de los dos partidos que le restan (el sábado enfrenta a Independiente y en la última visita a Argentinos Juniors) obliga a River hacer los 6 puntos para jugar un desempate y Arsenal, con un triunfo zafa de todo (visita el sábado a Colón) y después juega es local de Estudiantes.

Por eso River debe ganar los 6 puntos y soñar con alguna caída de sus rivales por lo que en los pasillos del Monumental dicen "que es muy factible que juguemos la promoción", lo que ya de por sí sería un fracaso en la gestión de Daniel Passarella quien prometió "no traer refuerzos berretas", pero para este torneo trajo a Fabián Bordagaray, que era suplente en San Lorenzo y ahora es el quinto delantero del plantel y que antes, entre otros, trajo al paraguayo Rodrigo Rojas, el peruano Josepmir Ballón y a Gustavo Canales, que no pudo pagar y lo tuvo que devolver a Chile.

River tiene futuro en Erik Lamela, Manuel Lanzini, Roberto Pereyra y Leandro González Pirez entre otros, pero le falta presente. Encima su técnico, Juan José López eligió jugar "como un equipo chico", defendiendo con mucha gente y atacando con muy poca, lo que hace que jugadas 17 fechas del Clausura solo tenga 13 goles a favor.

El técnico declaró que "va a morir con las botas puestas" y seguramente en su ánimo pesará la promoción que perdió con Talleres de Córdoba, después de haber salido tercero en Clausura en una gran campaña.

Los hinchas de River el fin de semana serán simpatizantes no solo de su equipo, sino que de Newell's el viernes, de Independiente y Colón el sábado y de Vélez y Argentinos Juniors el domingo. Porque además de desear que sus rivales en la lucha por salir de la promoción pierdan, les vendría bien que Vélez salga campeón, porque así Lanús llega desmotivado al Monumental y les da más posibilidades de un triunfo.

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