25 de octubre 2009 - 00:00

El Superclásico en las tribunas

La pasión y el color en las tribunas, ganaron por goleada.
La pasión y el color en las tribunas, ganaron por goleada.
El Superclásico es uno de los espectáculos más importantes del mundo no sólo por el partido que se juega dentro de la cancha, también es protagonista el duelo y el "folcklore" futbolero que se vive en las tribunas y le brinda un marco imponente al encuentro.

El partido disputado este domingo en el estadio Monumental no fue la excepción. Pasado el mediodía, las puertas de la cancha se abrieron para dar lugar a que entraran los hinchas que se acercaron a Núñez. Con el correr de las horas las tribunas se fueron colmando de fanáticos.

Los sectores locales estuvieron colmados por los simpatizantes de River que agotaron todas las localidad que pusieron a la venta. A parte de las banderas habitúes que se observan siempre en el alambrado Millonario, hubo muchas de candidatos a presidente del club, lo que demuestra el contexto proselitista en el que se encuentra la institución.

Por su parte, los Xeneizes liquidaron las 4 mil entradas que les fueron destinadas. Lo llamativo fue varias remeras que tenían los hinchas en la cual se observaba al jugador de River, Oscar Ahumada, haciendo el gesto de silencio y en la parte trasera de la misma decía "ya lo dijo un jugador, no alientan en el tablón". La referencia era a las declaraciones que hizo el mediocampista el año pasado tras la eliminación de su equipo en la Copa Libertadores ante San Lorenzo.

Los "gruesos" de las hinchadas entraron treinta minutos antes que comenzara el partido. Con el ingreso de los equipos a la cancha, se desató la euforia que caracteriza a estos tipos de encuentro.

En el duelo de canciones se hicieron presentes todo tipo de cánticos como Y las finales las miras por la TV, en el lado de Boca y el clásico Esta es la hinchada que grita y alienta sin parar, vamos River, vamos a ganar, en la parcialidad local.

El penal que Abbondanzieri le atajó a Ortega provocó la exaltación de los visitantes, pero minutos después quedaron perplejos ante el gol de tiro libre de Gallardo. Por su parte, con el marcador a su favor los locales convirtieron en fiesta su tribuna.  

En la segunda etapa ambas parcialidades recibieron con mayor énfasis a sus equipos. Las expulsiones que sufrieron los dos conjuntos, de Cristian Villagra por el lado de River y Julio Cáceres de Boca, dejaron desconcertados a los hinchas. Pero fue el tanto de la figura y estrella del equipo del club de la ribera, Martín Palermo, el que hizo delirar una vez más a "La mitad más uno".

El empate que se logró no les sirve a ninguno de los dos, pero eso no importó para que los hinchas pudieran disfrutar del Superclásico como corresponde, sin tener que lamentar algún hecho de violencia.

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