8 de octubre 2002 - 00:00

El voley tiene un final abierto

Lo realizado hasta ahora por la selección argentina de voleibol es verdaderamente notable. Más allá de un juego sin grietas en defensa (donde se destacó Meana), de un armado inteligente (vía Weber) y un ataque penetrante y eficaz (Milinkovic, Elgueta, Spajic), el equipo se fue superando hasta encontrar dos razones para el desequilibrio: solidez de conjunto, a pesar de los cambios que fue introduciendo el técnico Carlos Getzelevich; y un trabajo regular, asentado en el sacrificio que presupone pelear toda pelota que se puso en juego, asentado primero en los hombres de experiencia entre los que no se puede soslayar a Hugo Conte.

En este deporte los números son más que elocuentes. En la tabla de anotadores Marcos Milinkovic (con 111 puntos en ataque, 13 en bloqueo, 12 de saques, que hacen un total de 136) lo ponen en segundo lugar, apenas detrás del búlgaro Vladimir Nikolov, Lo más curioso es que en décimo lugar -a través del enorme juego desplegado en el partido del pasado domingo ante Italia-se encuentra Jorge Elgueta (72-6-2= 80).

Entre los atacantes vuelve a encontrarse el nombre de Milinkovic (aunque esta vez lejos de André Nascimento de Brasil con 31,06% y en bloqueos está apenas un peldaño detrás de Alejandro Spajic (que acumula un parcial de 0,60% contra 0,52% del «fachero» argentino. Precisamente Milinkovic también integra la lista de saques donde se anotó destacable 0,48% producto de 12 aces en 25 sets jugados.

Para cerrar estos datos clave en el juego general la cifra de 74,26% de Pablo Meana en la tabla de receptores (a menos de 4% del imponente japonés Katsutoshi Tsumagari, es toda una definición de esta sorprendente realidad argentina, donde el técnico Getzelevich se dio hasta el gusto de hacer ingresar a Ferraro por Weber, a Porporato por Spajic o Conte, a Giani por Elgueta y a Darraidou por Milinkovic, para que lo rivales no puedan leer el juego de Argentina, provocar «lagunas» explotables e inseguridad en el juego ofensivo de los adversarios.

Mañana será el turno de Francia. Un equipo difícil, homogéneo, de sólida estructura.
Que tiene jugadores talentosos, aunque por momentos se pierden o confunden, pero no llegaron a esta instancia de casualidad.

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