5 de agosto 2002 - 00:00

Esta vez, River puso un fortín ante Vélez

Si un partido se definiera por puntos, se podría afirmar que el resultado fue bastante generoso con River. Ganó porque Alvarez tocó ante Sessa un centro bien enviado por Coudet y desniveló, cuando Vélez ya tomaba vuelo futbolístico y, entre Nanni y Husaín, había perdido oportunidades de esas que se presentan rara vez.

Sin embargo, el resultado bien pudo pasar por cualquiera de las alternativas posibles. Porque Vélez manejó la pelota a partir de Falcón, Bustos y Domínguez y le dio claridad a su pretendido juego ofensivo a través de ese juvenil (con cara de ángel) llamado Patricio Pérez, pero Nanni y Husaín no le habían puesto «tiza al taco», y el equipo se fue diluyendo.

De todas formas, Vélez creó situaciones antes y después de la desventaja como para ponerse cerca del empate e, incluso, para buscar alguna situación favorable. Simplemente, porque aprovechó el planteo de esta versión de River que puso en la cancha el ingeniero Pellegrini (sin D'Alessandro ni Cavenaghi), que parece ser endeble en defensa, donde se agrupan Pereyra, Zapata, Alvarez y, algunas veces, Coudet, a un vallado que se completa con la línea de fondo que integran Garcé, Demichelis, Lequi y Rojas, por lo que se le hace difícil escalonar en ataque si no es por medio del contraataque.

Hasta pocos minutos antes del final, a Vélez le alcanzó con Dudar, Fuentes y Uglessich para hacerse de la pelota, intentar salida hacia campo adversario y lo más importante: dejar a River con la intención de trabajar lejos de Comizzo.

Vélez comenzó a disminuir su intención de ataque, empezaron a flaquear las piernas de sus jugadores y, si bien el «querubín» Pérez siguió buscando caminos de enlace para generar ataque, River (con el ingreso de Cuevas, «Lucho» y Jersson González), con más aire y un poco más de huecos explotables, comenzó a hacer sentir el rigor ofensivo.

Tanto que, en ese pequeño lapso final (alrededor de diez minutos), River pudo haber acre-centado diferencias en el marcador. Se podría decir que River logró sacar a flote su prestigio en ese período, aunque, en materia de fútbol, lo mostrado en lo global pareció demasiado escaso.

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