Federer se metió de lleno en la historia grande del tenis
-
Con gol de Paredes, Boca vence a Universidad Católica en su debut en la Copa Libertadores
-
Debut positivo de los equipos argentinos en copas: los resultados de Racing, Independiente Rivadavia y Barracas
Federer es el sexto jugador en la historia que gana los cuarto títulos de Grand Slam.
Federer acumula así a sus 27 años cinco títulos de Wimbledon, cinco del US Open, tres de Australia y uno de Roland Garros, todos conquistados entre 2003 y 2009. Sampras logró los 14 entre 1990 y 2002, pero nunca pudo consagrarse en Roland Garros.
Bajo un frío inesperado -12 grados-, un viento arremolinado y truenos sonando en el cielo, la final tuvo tintes apocalípticos. El segundo set se jugó bajo una lluvia persistente y con medio estadio bajo los paraguas.
Federer, que había llegado al club a las 13:10 con semblante tranquilo y una sutil sonrisa confiada, no defraudó: jugó en gran nivel y logró una clara victoria ante un rival al que siempre había derrotado para llegar a las 17:12 de París a su gran cita con la historia.
El suizo se llevó un premio de 1,06 millones de euros (1,48 millones de dólares) y redujo a 2.070 puntos la distancia que lo separa de Nadal, número uno del mundo.
Soderling precedió a Federer en su ingreso al estadio central, y el suizo recibió una ovación generalizada. Doce minutos después de las tres de la tarde el "play" del juez de silla dio inicio al partido.
Federer se llevó el primer punto con un error de Soderling, quebró gracias a una doble falta el servicio del sueco -visiblemente nervioso-, que ganó el suizo en cero rematando con un drop de revés e inició así una especie de laminación de su rival.
Soderling necesitó 16 minutos para ganar su primer juego, pero fue la única concesión de Federer en un primer parcial que se llevó por 6-1 quebrando con un perfecto revés cruzado tras 23 minutos.
Un incidente marcó el inicio del segundo set. "Jimmy Jump", un español que acostumbra interrumpir grandes acontecimientos deportivos, saltó a la cancha con Soderling sirviendo 1-2 y 15-0.
Su meta era ponerle un gorro catalán (barretina) en la cabeza a Federer que, molesto, intentó alejarse. La seguridad tardó varios segundos en reaccionar. El intruso corrió la cancha de punta a punta y fue atrapado gracias a un resbalón que le impidió llegar a Federer.
El suizo no se distrajo, y continuó martirizando a su rival haciendo un muy exitoso uso de una de sus principales armas durante el torneo, el drop.
Saque a saque y bajo una intensa lluvia que hizo florecer paraguas en la tribuna cual setas, el set desembocó en un tie break.
Federer fue impiadoso: cuatro aces, un drop y dos errores de Soderling le dieron el 7-1 para situarlo en velocidad de crucero a la gloria tenística.
Tras casi una hora y media de juego el sueco dispuso de un break point con el suizo sirviendo 2-1 en el tercer set, pero el final estaba prácticamente escrito casi desde el inicio. Fue 6-4 en el set final, porque Federer no podía perder hoy: tenía cita con la historia.





Dejá tu comentario