Kim Clijster se coronó en el US Open
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Kim Clijster ganó el segundo Grand Slam de su carrera.
"Sólo quería completar estos tres torneos para tomar ritmo, no me imaginaba un título aquí. Así que agradezco la invitación que me dieron para poder jugar aquí", agregó la belga, que se llevó 1,6 millones de dólares de premio.
No se vio un tenis de alto voltaje ni de gran calidad técnica en la final femenina, reprogramada para el domingo, un día más tarde de lo previsto, después de que la lluvia pusiera patas para arriba el torneo.
El primer set fue un festival de quiebres, tanto que a la altura del décimo game cada una de las contendientes había quebrado ya tres veces.
Wozniacki había arrancado mejor, con un juego más agresivo, pero Clijsters sacó una luz de diferencia en el duodécimo game, como resultado de ir mejor a la red y una mayor serenidad para jugar algunos puntos cruciales.
El 7-5 conseguido por la belga en 56 minutos confirmaba su favoritismo previo, el que cimentó fundamentalmente en su papel de verdugo de las hermanas Williams, ya que eliminó a Venus en octavos y a la defensora del título Serena en cuartos, en lo que fue una final adelantada.
El segundo set, algo mejor jugado que el primero, se decantó en favor de Clijsters después de que quebrara para 4-2. Luego debió superar algunos nervios para sellar la historia con su saque por 6-3, en una hora y 33 minutos.
Tras la volea de la victoria, se dejó caer sobre la pista y rompió en llanto. La novena favorita Wozniacki tomó la derrota con entereza, consciente de los límites que le impuso el tenis de Clijsters.
La bella danesa de 19 años nunca antes había pasado de cuartos en torneos de Grand Slam y en el ránking de hoy figurará en el mejor puesto de su carrera, el sexto.
"Fue increíble llegar hasta aquí. Kim jugó un gran partido y mereció el triunfo", señaló Wozniacki antes de pronunciar unas palabras de agradecimiento en danés y en polaco por los parlantes del estadio.
Enseguida llegó el momento de la premiación de Clijsters y una escena final desacostumbrada.
Primero, la belga expresó: "Ser madre es el más maravilloso sentimiento en el mundo y no veo la hora de pasar las próximas dos semanas algo más de tiempo con ella. Me ayudó mucho tener a Jada aquí en Nueva York conmigo, pero ahora estoy feliz de volver por un tiempo a mi vida familiar". Luego se la vio a Jada correr por la pista en dirección a su madre y el trofeo, en una tierna síntesis del dulce momento de "mamá Clijsters".



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