22 de septiembre 2026 - 14:00

La insólita historia del pastor de 48 años que volvió al fútbol americano tras 30 años

Parecía haber dejado el deporte atrás, hasta que apareció una inesperada oportunidad para volver a competir, sin descuidar su rol en la iglesia.

El regreso al fútbol americano llegó cuando su vida ya estaba centrada en la familia, la iglesia y una rutina completamente distinta.

El regreso al fútbol americano llegó cuando su vida ya estaba centrada en la familia, la iglesia y una rutina completamente distinta.

Instagram: @justinbuzzardlife

Aunque su historia no ocurre en la NFL, Justin Buzzard protagonizó uno de los regresos más llamativos del fútbol americano universitario. A los 48 años, este pastor de California volvió a ponerse casco y hombreras tres décadas después de haber dejado el deporte y terminó compartiendo equipo con jugadores de la edad de sus hijos.

Lo curioso es que no pasó esos 30 años buscando una revancha. Había armado una familia, fundado una iglesia y mantenía una vida activa lejos de la competencia. La posibilidad de regresar apareció casi de golpe y lo llevó a comprobar si su cuerpo todavía podía aguantar una preparación universitaria.

Su hijo fue quien lo empujó a intentarlo después de mostrarle el caso de otro jugador veterano.

Su hijo fue quien lo empujó a intentarlo después de mostrarle el caso de otro jugador veterano.

De la iglesia a la cancha: ¿quién es Justin Buzzard?

Su relación con el fútbol americano empezó en la escuela secundaria y bastante lejos de cualquier condición de figura. Cuando entró al equipo pesaba apenas 54 kilos y él mismo recordó que casi no jugaba. Con el crecimiento llegaron más minutos y terminó su último año como uno de los linieros ofensivos destacados de la Sacramento Valley League.

Ese rendimiento le abrió la puerta de Whitworth University, en Washington. Pasó su primera temporada como redshirt, una condición que le permitía entrenarse sin consumir uno de sus años de competencia, mientras buscaba ganar peso y prepararse para pelear por un lugar. Llegó a rondar los 104 kilos, pero una lesión seria en un dedo durante una práctica se sumó a otros problemas físicos y terminó alejándolo del deporte.

Buzzard regresó a California, continuó sus estudios en Westmont College y con los años tomó otro camino. Se graduó en Comunicación, completó estudios religiosos en Fuller Theological Seminary y fundó Garden City Church, donde se desempeña como pastor principal. También formó una familia junto a su esposa Taylor y tuvo tres hijos.

El deporte, de todas maneras, nunca desapareció por completo de su vida. Mantuvo una rutina con CrossFit y carreras por senderos, y más adelante comenzó a practicar Krav Maga después de ver a uno de sus hijos competir en lucha. Volver al fútbol americano, sin embargo, seguía sin estar entre sus planes.

Después de dejar el fútbol americano, estudió, formó una familia y terminó al frente de una iglesia en California.

Después de dejar el fútbol americano, estudió, formó una familia y terminó al frente de una iglesia en California.

La frase de su hijo que impulsó su inesperado regreso

La historia cambió mientras se recuperaba de tres costillas fracturadas durante una práctica de Krav Maga. Su hijo mayor, Cru, conoció el caso de Tom Green, un sobreviviente de cáncer de 60 años que buscaba entrar como defensive end al equipo de McDaniel College, en Maryland.

Al ver ese intento, Cru llevó la idea directamente a su padre: "Papá, tenés que hacer esto". La primera reacción de Buzzard fue reírse de una propuesta que le parecía absurda, pero apenas unos segundos después empezó a tomarla en serio. Durante las dos semanas siguientes analizó los motivos para intentarlo y el principal riesgo que encontraba era volver a lesionarse.

El siguiente paso fue contactar a Raymond Cook, coordinador defensivo de San Jose City College, a quien conocía por redes sociales y que además estaba siguiendo a Hudson, otro de sus hijos. Cook lo invitó a acercarse al programa y Buzzard terminó reuniéndose con el cuerpo técnico. Cuando apareció por primera vez, uno de los entrenadores incluso creyó que el hombre de 47 años buscaba un puesto como coach.

La propuesta fue mucho más concreta. Podía probarse como jugador, pero debía cumplir exactamente las mismas condiciones que el resto. Eso incluía entrenamientos completos y una carga académica de 12 créditos, que Buzzard cursa de manera online para poder compatibilizarla con su trabajo en la iglesia y su familia.

La exigente rutina de entrenamiento para competir a los 48 años

Buzzard llegó a la preparación con una buena base física, aunque sabía que eso no alcanzaba para soportar el contacto del fútbol americano. Con alrededor de 1,90 metros de altura, aumentó unos cuatro kilos de masa muscular y reforzó el trabajo de fuerza. También entrenaba en el gimnasio de su casa y corría por las tribunas de la escuela secundaria a la que asisten sus hijos.

El salto más duro apareció cuando comenzaron las prácticas con el plantel. Allí tuvo que seguir el ritmo de compañeros de entre 18 y 21 años, con ejercicios de velocidad, arrastres, desplazamientos en cuatro apoyos y trabajos prolongados de piernas.

El cuerpo técnico mantuvo la misma exigencia para todos y Buzzard completó tanto la preparación de verano como buena parte del campamento previo a la temporada.

La recuperación requiere bastante más cuidado que cuando jugaba de adolescente. Después de las prácticas aplica hielo sobre las zonas doloridas, utiliza baños calientes y dos veces por semana pasa por la bañera de hielo de las instalaciones del equipo. Durante algunos ejercicios también usa mangas de compresión en las rodillas.

Su regreso oficial llegó el 29 de agosto, cuando todavía tenía 47 años, frente a College of the Redwoods. Entró durante los últimos minutos y participó de dos jugadas defensivas después de pasar tres décadas sin disputar un partido. Semanas más tarde ya había sumado un pase defendido con los Jaguars.

Buzzard cumplió 48 años el 14 de septiembre. El número ya estaba en su camiseta desde antes de comenzar la temporada: había elegido jugar con el 48 por la edad que alcanzaría pocas semanas después de su vuelta a la cancha.

Te puede interesar