Víctor Perrotta, el juez que en la década del '90 se animó a frenar el fútbol, sostuvo que "no hay manera de garantizar que no haya desmanes". "No hay manera de parar eso", indicó.
Víctor Perrotta, el juez que en la década del '90 se animó a frenar el fútbol por los constantes episodios de violencia, se refirió al anuncio presidencial, luego dejado en manos de los clubes de permitir público visitante en las finales de la Copa Libertadores entre Boca y River los próximos 10 y 24 de noviembre en la Ciudad de Buenos Aires.
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"La política usa el espectáculo del fútbol", sostuvo en diálogo con "De caño vale doble" por Radio Rivadavia.
"Nosotros no estamos en condiciones de garantizar nada. Hay desmanes en Congreso y en Plaza de Mayo. No se puede garantizar que en la previa y mucho menos en lo posterior del partido, cuando algunos quieran romper todo porque perdieron, no pase nada. No hay manera de parar eso", indicó.
Después evaluó cómo es que podemos pasar en menos de un mes a "un partido como Rosario y Newell's sin ningún público, al partido más caliente que se pudiera dar en la historia del fútbol argentino -en alusión al Superclásico copero- con público. Somos un país fantástico. Somos un macondo".
"En las barras hay asesinos. Ese es el problema. Más allá de la droga, los trapitos, reventa de entradas. Aquí hay verdaderos sicarios. Son asesinos enquistados en el fútbol", explicó.
Además, recordó cómo fueron los momentos en los que él intervino para intentar frenar los desmanes y la violencia en el fútbol. "Todo el mundo me decía que meterme con el fútbol no era bueno. Estuve un año sin dormir", expresó.
"Julio Grondona que no era una persona que no supiera adaptarse, trató de cumplir las normas. En ese tiempo los barras eran los dueños del club. Ese año '98 se mejoró algo pero de ahí hasta aquí fue todo peor", concluyó.
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