Los hinchas argentinos se hicieron sentir entre la marea roja
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Lo mismo ocurrió durante el minuto de silencio que se realizó por el piloto chileno Carlo de Gavardo, quien falleció en las horas previas al partido.
Los primeros minutos fueron los de más aliento, sobre todo, para el combinado local con el ya famoso "Chi chi chi, le le le, viva Chile" que se expandía por todos los costados de la cancha.
"Ole ole ole, Chile Chile" y el "vamos, vamos chilenos que esta tarde tenemos que ganar" fueron los cánticos preferidos de los más de 40.000 trasandinos.
En el segundo tiempo, Arturo Vidal levantó al público después de una falta cometida por Javier Mascherano. En ese instante, las 40 mil banderas donadas por un empresario local volvieron a flamear al igual que en la salida de los equipos.
Los momentos de más algarabía de los hinchas albicelestes fueron cuando el equipo que conduce Gerardo Martino tenía alguna situación de pelota parada y se aprovechaba el silencio de los locales.
El único hecho lamentable fue la agresión que sufrió la familia de Lionel Messi integrada por Jorge, su padre, Celia, su madre, y los hermanos. Cuando el clima se puso más espeso debió abandonar el sector bajo de la platea preferencial y fue reubicado por el embajador Ginés González García en uno de los palcos oficiales.
Allí, estuvieron la presidente de Chile, Michelle Bachelet, y el de la Conmebol, el paraguayo Juan Ángel Napout, y el máximo directivo de la federación local, Sergio Jadue, entre otras autoridades trasandinas.
En la previa, hinchas argentinos y chilenos convivieron con normalidad en el estadio Nacional de Santiago.
Los simpatizantes de la albiceleste y se fueron acomodando en medio del público local por todos los rincones del Coliseo del barrio de Ñuñoa.
Asimismo, alrededor de 200 hinchas se instalaron en la puerta del hotel Intercontinental para despedir al micro de los futbolistas y darle el último aliento antes de partir hacia el estadio.
No obstante, el amplio operativo de seguridad organizado por carabineros de Chile con un doble vallado y otra fila de efectivos impidió el contacto de la gente con el plantel.
Lo mismo sucedió en la puerta del complejo Juan Pinto Durán, sitio de concentración del combinado dirigido por Jorge Sampaoli, pero con un número mayor de personas, incluso un poco más que el banderazo organizado el día anterior.
Cuando las puertas del estadio se abrieron cerca de las 14 ya había una gran cantidad de fanáticos que estaban en los alrededores de la cancha almorzando en los típicos puestos de comida.
Todos los que ingresaron al estadio recibieron la tarjeta verde de la campaña impulsada por UNICEF para que se respete la ceremonia de los himnos nacionales.
El micro del seleccionado argentino llegó en perfectas condiciones al estadio escoltado por seis motos y dos patrulleros.
En tanto, el bus de la "Roja" tuvo un gran acompañamiento del público que, ya avisado del recorrido, esperó el paso en las calles de la caravana al estadio Nacional.




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