Los dos mil socios del FC Locarno, un club suizo de segunda división que está antepenúltimo en el actual campeonato, no deben saber que fueron hasta hace pocos días dueños del pase de «Pipita» Higuaín y que ahora lo son de Fernando Belluschi y tres promesas juveniles de River Plate.
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Si lo supieran le pedirían al técnico del club que los llame con urgencia, para revertir esta pálida campaña donde sobre 17 partidos perdieron 9 y ganaron 4 con 18 goles a favor y 33 en contra.
Belluschi bien podría reemplazar en el medio campo a Iván Burla, un jugador desconocido sin antecedentes en el fútbol. Higuaín podría entrar por Damián Matías que tuvo actuaciones olvidables en Tigre, Temperley y Defensa y Justicia antes de llegar a suiza, y se luciría al lado de Davide Morici que viene del Giubasco Allieri, un club europeo que pocos oyeron nombrar.
La austeridad del FC Locarno debe ser extrema, porque estos dos jugadores argentinos valen más que el estadio con capacidad para once mil personas donde juegan la Challengue League, como se denomina a la «B» de Suiza.
Por Belluschi pagaron 6 millones de dólares. Todo lo que exceda esa cifra cuando lo vendan se repartirá entre el grupo inversor y River, como lo hicieron con Higuaín. Recuérdese que al «Pipita» lo vendieron en 15 millones, y los 9 millones que excedían el pago inicial se repartieron a medias entre River y los que pusieron el dinero en nombre del FC Locarno.
En la Argentina se les ha dado un elegante nombre a quienes perpetran tan generosos negocios: grupo inversor. Inversor es alguien que arriesga su dinero, es decir puede ganar, pero también puede perder. Con River Plate no sucede. Higuaín, por caso, dejó una ganancia de 75% en dólares en 4 meses al «grupo inversor», como ya publicó este diario.
Además de Fernando Belluschi, el FC Locarno tiene los pases de tres juveniles: Fernando, Musacchio y Antonio, por los que pagó un millón de dólares. Las cláusulas del contrato dan una seguridad jurídica que no reconoce antecedentes: pueden cambiar a cada juvenil por otro de igual o mejores calidades, en cualquier momento. Todo eso por un millón de dólares.
Una administración tan generosa como la del presidente Aguilar en River tiene costos: el pasivo del club se acerca a 30 millones de dólares. Jugadores en Suiza, suena a dinero en cuentas suizas, o sea no suena bien.
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