Los otros dueños de los récords: cómo funcionan los sistemas de cronometría olímpica

Deportes

Por L. Compton Hall y A. Giuliani.-

Cuando Usain Bolt marcó el récord del mundo en los Juegos Olímpicos de Beijing de 2008, el centro de la atención quedó en los 9.69 segundos que shockearon al mundo. Para eso se necesitó un complejo sistema electrónico que mide el tiempo, marca distancias y contabiliza puntos, y que lleva casi un siglo ligado a la máxima cita deportiva.

La misma marca que se encarga de los cálculos y estadísticas se ocupó de los Juegos de la Juventud. A lo largo de los distintos parques, se emplearon más de 80 toneladas de equipos, 60 kilómetros de cables de cables de cobre y fibra óptica, 125 marcadores deportivos y 22 generadores de gráficos para TV, todo operado por 240 personas.

"Tenemos un montón de tecnología involucradas para eliminar el tiempo de reacción humana. Nuestra responsabilidad aquí es entregar resultados de todos los atletas ni bien terminan de competir, sin importar si es tiempo, distancias o puntos. Desarrollamos cada sistema en función de cada deporte", explicó a ámbito.com Alain Zobrist, CEO de Swiss Timming, la empresa propietaria de Omega.

La marca suiza tiene una de las responsabilidades más importantes de toda competencia olímpica: brindar los resultados e ir determinando las posiciones de cada competidor. Zobrist describió que toda la información se recolecta en los escenarios deportivos, se procesa en la misma ciudad que se desarrolla, y de allí se envía a todo el mundo en función de la necesidad de cada audiencia, sea el atleta o su equipo, la televisión o las pantallas de marcadores en los estadios.

La marca trabaja junto al Comité Olímpico Internacional desde los Juegos de Los Angeles 1932, cuando "un juez viajó desde Suiza con 30 cronómetros". Desde entonces, la tecnología cambió todo, y fue un episodio puntual el que demandó mayor celeridad.



En Roma 1960, el australiano John Devitt y el estadounidense Lance Larson terminaron los 100 metros libres con un tiempo de 55.2 segundos. Había tres cronometradores para cada línea, y todos pararon los relojes al mismo tiempo. Tras rever la situación, el oceánico ganó el oro, y ambos obtuvieron el récord olímpico.

"Esto fue muy extraño. La federación internacional nos preguntó si podíamos diseñar alguna tecnología que evite estos problemas, y así nació el panel táctil en 1967. La natación fue el primer deporte en el que el atleta para su propio tiempo", elaboró Zobrist.

La marca suiza elabora relojes de lujo y su principal responsable afirmó que pese a ser diferentes a los cronómetros, ambos tienen como base el mismo bien: el tiempo. "Eso no va a cambiar, porque una hora seguirán siendo 60 minutos. La tecnología nos permitió medir con precisión, y ahora nos permite saber qué pasa en un momento particular, por ejemplo, en cuándo un atleta ganó o perdió tiempo en una carrera", detalló sobre los próximos pasos.

Para un plan tan crucial en una competencia, es indispensable la seguridad. Según Zobrist, el sistema emplea redes cerradas que no permiten otros accesos. Además, están prevenidos ante fallas: "Tenemos sistemas de back up para seguir recabando la información, a veces hasta tres o cuatro. Incluso, contamos con baterías en caso que se corte la luz".

Así como la información viaja de un lado a otro, también en la empresa helvética buscan canalizar las ideas y críticas desde diferentes puntos. Atletas, ingenieros y cronometradores interactúan con Omega en materia de uso del equipamiento, mientras que el COI y las federaciones plantean cuáles son las cuestiones indispensables para cada deporte.

El año pasado, Omega renovó su sociedad con el COI hasta 2032 en un planeamiento a largo plazo. Para entonces serán 100 años determinando quiénes ganan y quiénes deberán seguir esperando para tener su chance. Para todos, es sólo cuestión de tiempo.

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